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Siempre será Camilo

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Cada 28 de octubre un país adorna sus playas de flores. Son la expresión natural que desde hace medio siglo utiliza todo un pueblo para recordar a su héroe desaparecido. Cuba honra así la memoria de su entrañable revolucionario y guerrillero Camilo Cienfuegos Gorriarán.
En el quehacer de nuestra Patria perdura la presencia del héroe de Yaguajay, Señor de la Vanguardia, expedicionario del Granma, combatiente de la Sierra Maestra y uno de quienes encabezaron la victoriosa invasión de Oriente a Occidente. Recordamos como si hubiese sido ayer mismo cuando Fidel, desde Santiago de Cuba liberado, se comunicó con el campamento de Columbia, entonces base principal del ejército de la tiranía. De aquel lado le habló un coronel, y Fidel preguntó con quién hablaba. El coronel le dijo que hablaba con el jefe del Ejército; Fidel le respondió: “no, el Jefe del Ejército es el Comandante Camilo Cienfuegos”.
Hubo entre el máximo líder de la Revolución Cubana y el joven guerrillero una amistad y confianza mutuas y profundas. La disciplina, lealtad, el valor ante cualquier misión por arriesgada que fuera y su carácter diáfano y jovial le hicieron merecedor de ese afecto, a tal extremo, que cuando Fidel se dirigía al pueblo Camilo estaba a su lado y a cada momento el líder volteaba hacia él para preguntarle: “¿Voy bien, Camilo?”. Fue un sano privilegio de los cubanos que – incluso niños – presenciamos las históricas imágenes del 8 de enero de 1959 cuando encima del hombro de Fidel se posó una paloma blanca y a su lado estaba Camilo.
Permitió la vida, en una de esas amargas experiencias con que nos sorprende, que Camilo desapareciera junto con la avioneta Cessna que los traía de vuelta a La Habana tras abortar una conspiración en contra de la Revolución. Fue uno de los más crueles y ensañados golpes recibidos por el pueblo cubano. Resultaron infructuosas las búsquedas por mar y tierra. El dolor por el héroe desaparecido inundó los hogares y las calles de toda Cuba. La Patria perdió en Camilo a uno de sus hijos mejores y más amados.
Más allá de un dolor que se actualiza en cada conmemoración y se transmite por generaciones, prevalece felizmente la obra que Camilo contribuyó a forjar con su firmeza de principios y su coraje. Prevalece la Revolución – que por ser legítima y verdadera – ha contado con la suficiente moral y material humanos para sobrevivir con la guía de su líder histórico Fidel Castro, y hoy con Raúl. En ellos vive Camilo. Por si pareciera poco, en cada cubano y cubana de hoy también vive y se expresa de alguna manera el Señor de la Vanguardia.
En Girón hubo muchos Camilo, como los hubo en los difíciles momentos de la Crisis de Octubre. Se multiplicó en los trabajadores del campo, en los cortadores de caña, en los obreros de las fábricas, en los estudiantes, deportistas, en artistas que ponen nuestra cultura en los más elevados peldaños de la creatividad humana. Camilo hay por miles en los maestros que llevan la luz del saber a nuestros niños y niñas que son también pequeños Camilo. Estuvo el Héroe de Yaguajay en la lucha internacionalista de Angola que salvó a ese hermano país del África de un retorno al colonialismo y dio al traste con el Apartheid en Sudáfrica. Hubo muchos Camilo en Etiopía y en estos momentos abundan, esparcidos por los más lejanos confines del planeta, convertidos en profesionales y trabajadores de la salud que curan y devuelven la vista a decenas de miles de seres humanos que ven en esa multiplicación su esperanza. Se multiplicó Camilo en los maestros internacionalistas que van a otros pueblos hermanos con la misión “Yo sí Puedo” a enseñar a leer y escribir.
Son muchos Camilo en nuestros atletas que al vencer en alguna modalidad abrazan nuestra Bandera con amor indescriptible y con modestia dedican a la Patria sus lauros. Fueron Camilo las víctimas del sabotaje en Barbados contra la nave de Cubana de Aviación, donde venía nuestro equipo de esgrima; ellos, tan jóvenes como lo era Camilo al desaparecer, traían sus alegrías, sueños y proyectos que se vieron truncados en lo personal y enlutaron sus hogares.
Hay cinco valerosos Camilo en Antonio, René, Fernando, Gerardo y Ramón; cuatro de ellos tras las rejas del imperio más poderoso de la tierra y uno salido de ellas, mantenido ilegalmente como rehén. Ellos, como en su momento Camilo, aceptaron y cumplieron una misión en defensa de la Patria.
Con sabiduría proverbial expresó Fidel que en el pueblo hay muchos Camilo. El tiempo le dio la razón. Por ser Camilo un héroe surgido de entre los más humildes del pueblo, todos los días se multiplica y manifiesta; lo vemos en el ciudadano sencillo que señala constructivamente los problemas actuales y propone soluciones; que no piensa ni actúa con ánimo oportunista ni arribismos, sino con la sencillez y el amor por la Patria, la Revolución y sus forjadores históricos; en el hombre y la mujer que se esfuerzan en superarse para pensar y hacer todo mejor por el bien de todos.
Aseveró Fidel que Camilo es la imagen del pueblo. Y ciertamente es así porque Camilo es el pueblo y el pueblo es Camilo. Hoy a 52 años de su desaparición física, al enjugar la lágrima que lo evoca, se abren paso a su vez el optimismo, el compromiso y la confianza porque Camilo continúa inspirador y vivo en lo mejor de sí, de su pueblo.

Viernes, 28 de Octubre de 2011 12:46. Autor: Alfonso Cadalzo Ruiz #. Actualidad

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