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Fidel y la Paz

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“Paz con dignidad”, una frase que desde la niñez escuché en voz del líder de nuestra Revolución; frase que entraña un significado de profundo valor, tanto para cubanos, latinoamericanos y para el mundo en su totalidad.


“Paz con dignidad” porque no se trata solo de la ausencia de conflictos bélicos. Sabemos que el único camino para una paz estable y duradera consisten en el respeto a la dignidad humana; en el establecimiento de un orden justo y equitativo que dé a todos y a cada ser humano los medios y el ambiente para una vida decorosa. “Paz con dignidad” porque la soberanía de los pueblos y la justicia social constituyen los cimientos más sólidos para la mejor convivencia dentro de cada país y entre todas las naciones.


En cada momento de la Revolución cubana nuestro líder histórico ha mostrado su sincera y militante vocación por la Paz. Su solidaridad con los pueblos que lucharon contra el colonialismo, el Apartheid y nuevas formas solapadas de esclavitud y humillación constituyen la más patente muestra de ese ideal que junto a él profesamos y defendemos. La lucha por la Paz constituye parte de nuestro quehacer nacional, y ese es un sentimiento y propósito aprendido de Fidel con su sabiduría cotidiana.


El 8 de enero de 1959, en su discurso al entrar en La Habana, expresó Fidel: “Una de las ansias mayores de la nación, consecuencia de los horrores padecidos, por la represión y por la guerra, era el ansia de paz, de paz con libertad, de paz con justicia, y de paz con derechos.” Consecuente con ello la Revolución implementó leyes y creó las condiciones para el respeto a la igualdad racial; los derechos de la mujer; el derecho a la salud y la educación, entre otros. En cada jornada empezamos a construir la paz tan deseada como necesaria, aspiración plasmada en el proyecto del Moncada.


Todo el desarrollo de la Revolución cubana ha sido y es trabajar por la paz dentro y fuera de nuestras fronteras geográficas; es que la Paz es un bien universal, tanto como nuestro proyecto es así de alcance universal basado en el respeto a la autodeterminación de los pueblos y al derecho pleno de la humanidad a una vida con decoro.


Con sabiduría colosal, Fidel nos dio una definición de quiénes son los enemigos y quiénes los amigos de la Paz. Recordemos su discurso del 19 de marzo de 1962 cuando en el Teatro “Chaplin” se le hizo entrega del Premio “Lenin de la Paz”. Aquella ocasión enfatizó: “¿Quiénes son los que promueven las guerras? ¿Quiénes son los que en este momento amenazan a la humanidad con el peligro de la guerra? Los explotadores, los capitalistas, los colonialistas, los imperialistas. ¿Quiénes luchan por la paz? Los socialistas. Y es lógico, porque el capitalismo significa el saqueo, y el socialismo significa el trabajo; los capitalistas quieren vivir del saqueo, quieren vivir de la explotación del trabajo humano, quieren vivir de la explotación del trabajo de los pueblos; y los socialistas aspiramos a vivir del trabajo, de nuestro propio trabajo. El socialismo significa la abolición de la explotación del hombre por el hombre; por eso el socialismo significa la paz.”
En este más de medio siglo de Cuba Revolucionaria, la premisa fundamental de este proyecto humanista ha sido y es edificar la Paz, creando las condiciones para que ésta sea posible.


En otro momento de aquel trascendental discurso esclareció Fidel: “…la lucha por la paz significa luchar por salvar a la humanidad de una destrucción apocalíptica, significa luchar por salvar a cientos de millones de vidas de hombres, de mujeres, de jóvenes, de ancianos y de niños; para salvar a la humanidad de cientos de millones de inválidos, de mutilados, de lesionados por una guerra atómica; para salvar a la humanidad de incalculable destrucción.” En un momento tan temprano de la Revolución, ya se daba por sentado el accionar de Cuba por el desarme, la eliminación de las armas de exterminio masivo y la conservación del medioambiente. Desde aquel momento Fidel previó el daño que la dilapidación de los recursos naturales y su contaminación representaría como amenaza a la paz, provocando conflictos y migraciones masivas hacia territorios menos inhóspitos.
Fidel de ayer, hoy, mañana y siempre demuestra su consecuente lealtad a los principios que un día lo llevaron a la lucha armada por la definitiva independencia cubana. El 3 de septiembre del 2010 el líder histórico de la Revolución Cubana pronunció un discurso ante estudiantes de la Universidad de La Habana, en el cual abordó aspectos referentes a los peligros a los que se enfrenta la especie humana, ante la posibilidad de una guerra nuclear. Aquella vez se dirigió al mundo entero al expresar: “Hago un llamado, a todos los países que hoy se encuentran involucrados en conflictos militares. Por favor, piensen siempre en lograr una paz verdadera, que es lo que nos conviene a todos. Nuestros hijos, nuestros nietos y seres humanos del mundo, todos se lo vamos a agradecer. Necesitamos vivir en paz y seguros en un planeta que cada día es menos habitable.”


En otro momento de aquella intervención, nuestro líder histórico señaló: “Hoy enfrentamos dos grandes desafíos: la consolidación de la paz mundial y salvar el planeta del cambio climático. Lo primero es lograr una paz duradera sobre bases sólidas, la segunda es la de revertir el cambio climático.” En otro momento dijo: “Nadie tiene el derecho de usar la violencia contra ningún ser humano, país o nación. Nadie puede cortar un árbol si antes no plantó tres. […] No podemos estar de espalda a la naturaleza. Todo lo contrario, debemos permanecer siempre abrazados a ella. Porque nosotros mismos somos naturaleza, formamos parte de ese abanico de colores, de sonidos, equilibrio y armonía. La naturaleza es perfecta.”


Todo el quehacer de Cuba en cada ámbito lleva el signo de la Paz. Contribuir como mediadora para la Paz en Colombia; ser la capital del diálogo inter religioso e intercultural; colaborar en cuanto proyecto mundial favorezca el mejoramiento de la convivencia humana; llevar la asistencia médica a cualquier confín del mundo; ofrecer sus experiencias en salud y deportes: todo ello constituye nuestra vocación por la Paz que con su ejemplo Fidel nos ha inculcado.
Para concluir, dos máximas de nuestro líder aquel memorable 3 de septiembre del 2010: “La única verdadera victoria está en ganar la paz.” “Si quieres la paz, prepárate para cambiar tu conciencia.” Ambos resumen un ideal y una actitud a la que todos y cada uno estamos llamados. Por esta celebración de su 90 Cumpleaños, nada tan importante como ser consecuentes con su pensamiento.

Viernes, 12 de Agosto de 2016 09:52. Autor: Alfonso Cadalzo Ruiz #. Actualidad

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