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América Latina y su paso gigante de integración

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Del 25 al 29 de este mes de enero La Habana será sede de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organismo cuya presidencia ejerce Cuba pro témpore desde enero del pasado año. Su conformación previa tuvo lugar el 23 de febrero de 2010, en el marco de la celebración de la Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe en la región de la Riviera Maya, en el sureste de México, para constituirse formalmente en Caracas, Venezuela, en el año 2011. Este organismo agrupa a todas las naciones de Nuestra América, con excepción de Estados Unidos y Canadá.
Cuba, durante todo este año transcurrido en la presidencia pro témpore, ha desarrollado una amplia y productiva agenda de acercamiento a estados y bloques regionales de otros continentes como Rusia, China, Japón, Corea del Sur y el Consejo de Cooperación de los Países Árabes del Golfo. A ello se agrega la celebración de reuniones sectoriales en materia de educación, erradicación de la pobreza y cuestiones de salud, lo mismo que en los sectores de la cultura, la disminución de las tasas de analfabetismo, el desarme nuclear, la migración y la cooperación. Sumemos también la cooperación en áreas como ciencia y tecnología, gestión de riesgos y desastres naturales, energía, agricultura familiar, empleo juvenil y preferencias arancelarias. 
La gestión de Cuba en la presidencia de la CELAC ha dado frutos que seguiremos viendo en los años por venir. La vocación solidaria e internacionalista de la mayor de las Antillas, una vez más, queda patente como parte de su quehacer nacional. 
Una mirada a la CELAC es, sin lugar a dudas también, una mirada al camino independentista y soberano que Cuba emprendió a partir del 1ro de enero de 1959 con el Triunfo de la Guerra de Liberación. Desde entonces, con la intransigencia revolucionaria de cubanos y cubanas se abrió una puerta de esperanza para toda la América desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia, abarcando las áreas insulares de las Antillas y el Mar Caribe. Cuba demostró cómo un país, por pequeño que sea, si se lo propone tiene la capacidad y posibilidad de conducir su propio destino. Desde los primeros años de la Revolución manifestó su vocación latinoamericanista. Lamentablemente, gobiernos oligarcas, manipulados por las administraciones norteamericanas de entonces, rompieron sus vínculos diplomáticos y comerciales con nuestro país, con la honrosa excepción de México, que con dignidad viril ha mantenido siempre una postura soberana.
Aunque los gobiernos oligarcas del resto de América Latina rompieron sus vínculos diplomáticos, los pueblos de Nuestra América jamás se desvincularon de Cuba en el orden afectivo y cultural: esa cercanía se mantuvo y creció. 
Han transcurrido décadas y el despertar de las naciones latinoamericanas dio, primero, manifestaciones de independencia cuando sin “pedir permiso” al vecino del Norte, gradualmente restablecieron sus vínculos con Cuba. Después, con la llegada al poder de gobiernos de pensamiento progresista, marcados por un espíritu de integración regional como solución a los grandes desafíos de la época, se han consolidado lazos de cooperación y colaboración en diversas ramas. La divisa común es que América Latina no admite ser, como lo fue por mucho tiempo, el patio trasero de Estados Unidos. Hoy se reencuentra consigo misma y con sus hermanos naturales, y lo expresa institucionalmente a través de la CELAC. 
Han transcurrido décadas desde aquel día cuando Cuba quedó cruelmente aislada de casi todos los países hermanos del hemisferio. La realidad de hoy es diferente. La CELAC es expresión de una nueva historia latinoamericana, muestra de madurez y visión ante un rumbo acertado de integración regional y soberanía hemisférica. 
El ejemplo de Cuba, de Venezuela con el proceso iniciado por el inolvidable Comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Frías; de Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y todas las demás naciones ha fructificado en el nacimiento de la CELAC. 
América Latina es hoy parte vital de una gran Humanidad que dijo ¡basta!, echó a andar, y nada ni nadie podrá detener su paso de gigante. 

Miércoles, 22 de Enero de 2014 18:19. Autor: Alfonso Cadalzo Ruiz #. Actualidad

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