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La Radio por dentro

Carlos Cepero Tur: Realizador de Radio Progreso

Carlos Cepero Tur: Realizador de Radio Progreso

Hace varias semanas alguien tocó a mi puerta. Un joven afable enseguida extendió su mano para saludarme y presentarse como Carlos Cepero, realizador de sonidos de Radio Progreso.

Hacía pocos días que fui entrevistado por el maestro Eduardo Rosillo para un programa en vivo de los sábados, y el director del espacio me avisó fuera de micrófono, que pronto vendría a Cienfuegos un integrante de su colectivo y contactaría conmigo. Cuando esa persona – precisamente Carlos – llegó a la Perla del Sur, le preguntó a su tía cómo podría localizarme; feliz coincidencia que su tía y yo somos vecinos, a menos de una cuadra de distancia.

Conversamos, lo invité a Radio Ciudad del Mar y allí me interesé por su desempeño en la profesión. Carlos Cepero Tur tiene una historia muy interesante que contar.

¿Cuándo te sentiste motivado por la radio?

Esa pregunta es bastante sencilla de responder, diría yo, porque mucho antes de empezar a trabajar y mucho antes de terminar los estudios, en mi casa siempre escuchaba radio, oía distintos tipos de emisoras y a partir de ahí, sin el conocimiento ni la suerte de tener una idea de cómo funciona, empecé a sentirme atraído y motivado; luego de terminar el Servicio Militar empecé a estudiar todo lo que tiene que ver con el sonido, con toda la gama de la tecnología, y a partir de ahí mi primera experiencia fue en emisoras de radio. Fue donde pude ir tomando idea de qué tenía, cómo funciona una emisora por dentro.

¿En cuáles emisoras de radio te iniciaste? No me refiero necesariamente a tu vida laboral en la radio, sino a los inicios?

Fui a Radio Ciudad de La Habana, y allí tuve la suerte de conocer a muchas personas que en estos momentos algunas de ellas ya no están y que me ayudaron mucho.

¿Puedes mencionar algunas?

Sí, como no, Juana de la Concepción, fonotecaria en aquel momento; Conchita, como todo el mundo le decía, que después pasó a ser asistente de programación. Fue una de las personas que más me ayudó porque me dio detalles, me enseñó cómo se cataloga la música, como se integraba a la fonoteca, cosas que no tienen que ver a lo mejor, propiamente con mi trabajo, pero son parte de la organización y de los recursos con los cuales se trabaja.

Háblame de tus primeras experiencias cuando entraste como profesional a la radio. ¿Recuerdas lo que haya sido más difícil para ti?

Bueno, siempre dicen que lo más difícil es lo primero, y yo diría que lo primero y algo más. La máquina de cintas es algo difícil, cuando yo comencé existía en ese momento, era su auge, estaban las STM-600 y con ellas se transmitía, se grababa, ¡se hacía todo! No existía la computación ni otro programa alternativo para procesar música, simplemente los discos que en algún que otro momento se utilizaban, pero la máquina de cinta era lo que más se explotaba en ese momento. Claro, dentro de la máquina de cinta está cómo funciona, de qué forma se monta la cinta, pero lo más difícil es trabajar en vivo con ella. No es montar una cinta y rodarla completa, no es eso simplemente; hay otras operaciones más difíciles como es trabajar en vivo con un programa que sea de música de la fonoteca directa, que no traiga una pre-edición, una producción musical previa y que tengas que trabajarla directa, música por música; cinta por cinta. Eso es muy difícil. Me sucedió en muchas ocasiones, cosa que me alegro, pues fue difícil,  fue algo que me impresionó, tenía que hacerlo obligatoriamente, pues si no el programa no salía, pero me enseñó mucho porque me dio más, me proveyó más agilidad y me pude concentrar más en todo lo que tenía que ver con la máquina, con su sonido analógico.

¿Recuerdas otras personas que te ayudaron en tus comienzos como profesional de la radio?

Ya te había dicho de Juana de la Concepción Rodríguez Aranguren, Conchita; también me ayudó para el trabajo de Tesis el actor Patricio Wood, que por aquel tiempo vivía frente a mi casa. Conversamos sobre medios de comunicación, aunque él no tiene que ver mucho con la radio, pues trabaja más en cine y televisión, pero sí tiene conocimientos de la radio. Entonces comenzamos, él es una de las personas que me ayudó al principio, al igual que en Radio Enciclopedia también. Allá en Radio Enciclopedia cuando comencé hubo muchas personas que se acercaron a mí, me hacían preguntas, me trataban de inducir cosas que tienen que ver con mi trabajo y eso me ayudó muchísimo, incluso de forma indirecta, pero sí me ayudaron.

De tus programas actuales en Radio Progreso, háblame un poquito.

La dinámica de Radio Progreso es muy diferente a la de Radio Enciclopedia, donde empecé a trabajar, Radio Enciclopedia fue mi primer lugar de trabajo radial. Es una emisora muy pasiva, muy suave, muy sublime, y Radio Progreso tiene otras características. Yo tenía deseos de hacer programas más movidos, con más desempeño, con más agilidad. Lo que más me gusta a mí de la radio son los Noticieros, esos programas noticiosos que son más ágiles, que llevan más dinámica de realización, pero no dejan de gustarme los programas musicales. Por ejemplo: “A río revuelto”, es un programa nuevo, que reemplazó al programa “De mi pa’ ti” que terminó hace poco tiempo. Son programas para la juventud, tienen un corte más movido, más alegre, pero también existen programas, por ejemplo otro nuevo que ha estado en este Verano 2011, “Todos con Progreso”, un programa musical con notas informativas sobre personalidades y otros hechos. En fin, un programa muy abarcador de dos horas y media, al aire los sábados a las 9 y media de la noche hasta las 12 y también hay programas de otro corte que no los he experimentado, pero sé que tienen una gran aceptación y complejidad como es el caso de los dramatizados; no los he experimentado, pero tienen mucha complejidad y calidad enorme; en algún momento podré pasar por ellos.

¿Qué opinas de las nuevas tecnologías en la radio?

Sobre las tecnologías hay algo muy importante. Han ayudado mucho al trabajo, al quehacer cotidiano con la realización. Sucede algo que siempre me ha llamado la atención y es un hecho que muchos colegas míos también piensan lo mismo. La nueva tecnología ayuda mucho a la hora de trabajar, ¡pero!, se aísla un poco de la esencia que por naturaleza tiene que ver con lo que se hace en radio. La tecnología analógica, por ejemplo, era grabar, editar música, hacer mezclas, y eso lo hacías en tiempo real y surtía un efecto de una forma determinada. Ya en estos momentos con la tecnología digital ese efecto como que se pierde, es algo diferente, ¿por qué?, porque trabajas contra reloj, contra tiempo, todo de una forma más dinámica, pero ya no tienes el número musical escuchándolo completo, ni la voz, ya está de otra forma concebida, es decir, haces un montaje “muy técnico”; le puedes poner un poco de apoyo artístico y todo lo que tú quieras, pero la parte artística se ve un poco divorciada. Es mi criterio.

De aquellos tus primeros años en Radio Enciclopedia, algo entre lo más importante que recuerdas.

Te decía que cuando comencé en 1997, en noviembre de ese año en Radio Enciclopedia, lo que existían eran las máquinas de cinta, caseteras, máquinas disqueras, bueno… en aquel momento no existían ni computadoras ni otras técnicas novedosas que ahora en este momento ayudan mucho a la concepción del sonido, y me pasaron cosas muy curiosas, como mismo te dije ahorita, cuando uno no cuenta con una producción, una pre-producción musical hecha, concebida para un programa en vivo, tienes que trabajar con música de primera mano, de la misma fonoteca, con matrices y eso tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo bueno es que terminó la música y terminaste con esa máquina y no pasó nada, pero cuando tienes una producción musical tienes que conocer toda la música: cómo empieza, cómo termina, cuántos movimientos tiene… todo, cómo está concebida. A mí me pasó algo curioso, llevaba solamente dos meses trabajando ahí, sale un compañero de vacaciones, parece que me habían visto bastante entrenado, no sé… estaba muy conectado con lo que se hacía en la emisora y me llaman para hacerle las vacaciones; entonces me puse a hacer un programa que me acuerdo como si fuera hoy, “Álbum de Melodías” desde las 11 de la mañana hasta la 1 de la tarde, ese programa era en vivo, todavía sigue siéndolo, y era con cintas. No tuve el problema de que no existiera una producción musical, estaba hecha, eran dos carretes grandes de una hora cada uno, pero qué sucede, en una cinta que nunca se me va a olvidar: la 803 por ser más exacto de Clásicos del Rock había un número titulado “Todo lo que hago lo hago por ti”, que tiene una parte donde termina, luego reanuda para posteriormente irse en fade. Parece que nervioso, por la tensión, no sé…, como cubría un puesto que no me pertenecía en ese momento, pues nervioso me lo llevé en la primera parte donde termina, abrí el micrófono, la locutora empezó a hablar y anunció lo que venía detrás, pero como no oía, simplemente cuando tiré supuestamente el otro número lo que me salía como primer acorde era el final de la canción anterior, el cierre, y eso nunca se me olvida. Son cosas que a uno siempre lo marcan.

¿Cómo influyó en ti el cambio de Radio Enciclopedia para Radio Progreso?

Uno siente añoranza, como una lejanía, pero, ¿qué pasa?, son dos medios diferentes. A pesar de ser radio las dos, son diferentes por completo. Todavía tengo muy buenas relaciones con los compañeros y compañeras de Radio Enciclopedia, a cada rato paso por allí, están bastante cercanos a Radio Progreso, pero en el ambiente de trabajo, de profesionalidad, sí se siente el cambio, la diferencia aunque me siento muy bien donde estoy en este momento, es decir, que extraño pero no llega a ser algo que me impide seguir en los andares que estoy encaminado porque son dos trabajos completamente diferentes. Además, no estuve dos días, estuve once años trabajando allí, es decir, que pude ejercitarme en toda la gama de mi trabajo en varios aspectos relacionados con el sonido y me complace haber estado allá todo ese tiempo. Ahora incursiono en Radio Progreso que es una emisora con diferentes trabajos en la programación.

Como el joven realizador que eres, ¿qué aspiras para la nueva Radio Cubana de la cual formas parte?

Siempre se aspira a que todo salga cada vez mejor, que lleguen cosas novedosas que mejoren mucho más la técnica y el sistema de trabajo, pero pienso que siempre se encuentran defectos, nada es perfecto y se van subsanando poquito a poco. Pienso que todo está en estudiar, ver con qué se está trabajando, cómo sacarle provecho a la técnica con la cual contamos. Pienso que lo mejor es estudiar, entrar en la dinámica de cómo trabaja un equipo, una consola, y más que eso la parte humana, las relaciones en el colectivo de trabajo, pues no hay nada peor que un colectivo que no se lleve bien, pues todo lo que uno transmita será el reflejo de hasta las relaciones internas del grupo que lo realiza.  

Me llevé una gran impresión de Carlos, profesional que ama su trabajo y lo ejerce con mucha seriedad. Convencido también de lo importante que es la cohesión de los colectivos radiales. Con personas así puede siempre lograrse más. 

Radio Ciudad del Mar y la cita más joven de su espectro sonoro

Radio Ciudad del Mar y la cita más joven de su espectro sonoro

De lunes a viernes a las seis y media de la tarde, el centro-sur de Cuba le suma mucha más alegría y optimismo a su espacio radiofónico, sale al aire “Cita con la Juventud”. Es un programa que deviene símbolo y tradición para Radio Ciudad del Mar, y desde hace más de una década experimenta una renovación continua.
Buena parte de esa chispa juvenil la debe al talento de alguien que durante más de dos décadas dedica fuerzas y entusiasmo al medio radia; entusiasmo y esfuerzos traducidos en logros del diario quehacer.

Jorge Luis Piñeiro Morejón – El Piñe -, como le decimos con cariño, es realizador y director de programas, y encabeza el espacio más joven de la Perla del Sur. Con él dialogué para saber cómo se las ingenia y consigue mantener a “Cita con la Juventud” en la preferencia de la generación a la cual va dirigida.

¿Cuándo empezaste a dirigir Cita con la Juventud?

-    En la programación de verano del 2000.

En aquel momento, ¿qué te propusiste con el programa?

-    Hasta el momento en que comencé a dirigirlo, el programa tenía un concepto distinto. A veces, no siempre, asistían personas en vivo. Hubo un vació en cuanto a la participación de invitados que realmente debían de hacerlo de manera habitual. Por eso me puse a buscar alternativas al tiempo de darme a la tarea de preparación de jóvenes como locutores o comunicadores. Todo esto lo hice con el propósito de crear, a la vez, nuevos segmentos en el programa que tuvieran que ver con los jóvenes directamente.

¿Segmentos como cuales?

-    Por ejemplo, secciones acerca de los valores morales y humanos explícitamente, segmentos dedicados a esta temática.

¿Solo eso?

-    Como programa juvenil al fin y al cabo, también se introdujeron segmentos dedicados a la farándula, que es algo que les gusta mucho. Es un programa juvenil.

¿Cómo valoras el programa luego de once años bajo tu dirección?

-    Creo que el programa funciona para el destinatario que tiene.

Y en cuanto a la música…

-    Desde el punto de vista de la producción musical tratamos de balancear la música todo lo posible. Poner música que sea de fácil decodificación para los jóvenes, así como introducir temas, digamos, no tanto como rebuscados, pero sí que tocan al intelecto, a la reflexión de los jóvenes.

¿Cuántas secciones o segmentos hay actualmente el programa?

-    El programa sale al aire de lunes a viernes, dura habitualmente cuarenta y cinco minutos. Comienza a las seis y media de la tarde, pero en esta programación de verano se extiende a hora y media.

Eso significa mucha más elaboración y más contenidos, ¿no es así?

-    Lógicamente, fíjate que el horario se duplicó.

De acuerdo, pero volvamos a lo de las secciones del programa.

-    Hay dos secciones que sí se repiten en la semana, aunque en cada caso el contenido es diferente. Digamos que el programa del lunes nada tiene que ver con el del martes, ni con el del miércoles ni el del jueves. Cada día el programa es distinto desde el punto de vista del concepto de la información que está dentro del espacio.

A ver, explícame más acerca de esto, digamos… cada día de la semana lo que se hace.

-    De acuerdo. Por ejemplo, el lunes tiene un segmento titulado “Como hablar mejor” a cargo de una especialista en nuestro idioma. También el lunes aparece el segmento “La pupila inconforme”, a cargo del presidente de la Asociación Hermanos Saíz en la provincia, Antonio Enrique; es un segmento crítico. Ese mismo día los Trabajadores Sociales tienen su espacio en el programa, que todos son jóvenes y tienen  que hacerse sentir en un programa dedicado a la gente de su generación. Los lunes incluye “Todo música”, donde damos a conocer informaciones sobre la vida de los artistas, sus presentaciones, nuevos discos y algún que otro comentario de sus vidas privadas. Ese es el caso del lunes.

Entonces dime cómo funcionan las cosas el martes.

-    Estructuralmente funciona igual que los lunes, pero el martes hay otras secciones, como es el caso de “Sexo sentido”, encaminado a educar de manera profunda como deben de ser los jóvenes en sus relaciones sexuales e incluso antes. Ese mismo día tenemos “Cita en la Red”, como lo indica el título, relacionado con la Informática, algo de lo cual los jóvenes están siempre ávidos; es un segmento bien aceptado. El miércoles se repite el segmento que te mencioné de los lunes, el de “Como hablar mejor”, y se incluye otro de “Curiosidades”, más bien de curiosidades de la Antigüedad. También se mencionan frases de sabios para que los muchachos las interpreten.

0pine2 Esos segmentos, ¿tienen locutores profesionales?

-    No, todos son realizados por jóvenes no profesionales que colaboran sistemáticamente con el programa. Para eso preví la formación de jóvenes comunicadores cuando asumí la dirección, para que ellos mismos sean los protagonistas del programa.

¿Hasta ahí lo del miércoles?

-    Sí, vayamos al jueves cuando sale otra vez “Cita en la Red” y sale al aire otro que se llama “Lente científico”, ya su nombre indica de qué trata, aunque siempre vinculado con los jóvenes, nada de cosas sofisticadas que no sea de su interés. Ya el viernes el programa se torna un poco más ligero, es el último de la semana, y para ese día contamos con el segmento “Alma ilustrada”, relacionado con la Literatura, y tenemos las “Noticulturales”. Este segmento es una especie de resumen del acontecer cultural en la provincia durante la semana que ya termina y alguna que otra propuesta para sábado y domingo. Fíjate que como emisora provincial toda la información se da en función de la provincia, no solamente de lo que acontece en la ciudad. Y tenemos “Cita en las listas”, que es una compilación de los éxitos musicales que más suenan en Europa, en todo este Hemisferio y en nuestro país en especial.

¿Viene a ser un Hit Parade en miniatura?

-    Así es, y tiene relación con otro programa de Radio Ciudad del Mar; me refiero a “Panorama de éxitos”. Puedo decirte que la escala de Panorama de Éxitos se nutre del segmento “Cita en las listas”.

¿Cuál ha sido la cantera para la captación de jóvenes?

-    Te confieso que jamás hemos hecho convocatorias. Siempre han sido jóvenes que he visto, los he oído conversar y ahí me doy cuenta de sus aptitudes. Me encuentro con ellos en escuelas, universidades, los detecto y entonces conversamos, les hago saber de las cualidades que noto en ellos y les propongo participar.

Es decir, que siempre buscas a la juventud del día a día…

-    Así es, se trata de un programa para jóvenes y por eso debe ser realizado por jóvenes, con su dinámica propia y no con locutores que se rigen por los academicismos. La mejor manera de que la juventud se identifique con un programa que se le dedica, es que quienes lo realizan sean como ellos, siempre y cuando sean muchachas y muchachos que comuniquen.

¿Estás satisfecho?

-    Tengo razones. El programa da resultado; incluso ya hay jóvenes que comenzaron aquí y hoy son profesionales en la radio y en la televisión, se enamoraron de la locución y les va muy bien. Ellos han salido de “Cita con la juventud”.

Para captar el latido juvenil se requiere una permanente retroalimentación, ¿cómo te las arreglas para conseguir eso?

-    Esa la busco entre los mismos jóvenes. Tengo que ir junto a ellos porque en definitiva estoy al frente de un equipo que hace un programa para la juventud. No puedo imponer mis gustos, y date cuenta que tengo 51 años, por eso necesito ir al ritmo de ellos que son los destinatarios y, por suerte, también los protagonistas. También llegan muchas cartas y mensajes electrónicos. Todo el colectivo y yo estamos en función de los jóvenes, eso es algo que tenemos presente continuamente. Hay que complacer a las muchachas y los muchachos, no solamente con la música, sino con los temas que a ellos les interesan; llevarles un mensaje, ponerlos a pensar y a reflexionar.

¿Te sientes todo a gusto?

-    Indudablemente, y es un tipo de ejercicio porque marchar al ritmo de la juventud es siempre un reto. No son los jóvenes de los 80s ni de los 90s; la juventud de ahora va más rápida que generaciones anteriores, piensa distinto, es más abierta al mundo, hay más vínculos entre ellos y con el mundo, está la Internet, y con certeza muchos países usan como referentes a nuestros jóvenes. Es un intercambio directo y continuo. Es un programa que se exige mantenerse a tono con lo contemporáneo.

Piñe, para ti como hombre de la radio, ¿qué conclusiones sacas a la vuelta de once años al frente del programa?

-    Me reconforta en lo personal, me hace sentir realizado cuando veo tantos muchachos partícipes del programa, y también veo otros que solo han sido radioyentes y me manifiestan su gusto por el programa, sin contar personas adultas que también siguen el programa. Sí creo que las valoraciones deben de hacerlas otras personas, no precisamente yo. Además, me siento satisfecho del colectivo; nuestro locutor es Carlos Javier López; la asesora es Balbina González y el realizador de sonidos es José Antonio Blanco. Ahora en el verano tenemos a Bernardo Zabalo. Es un colectivo muy unido, y esa es, si no la mejor, una de las mejores coas de la que podemos sentir orgullo.

Radio y colaboración institucional

Radio y colaboración institucional

Este es un tema tal vez poco tratado en el ámbito teórico-práctico de la radio, aunque sí me consta de los esfuerzos continuos por hacer realidad el propósito.
En algunos existe la tendencia – incluso gente del medio – a ver la radio como una institución destinada a divulgar, informar, dar a conocer el acontecer nacional y local y proveer el disfrute estético de los radioyentes.
Hasta ahí todo está bien, pero puedo afirmar que la cadena “como que se rompe” o le “fallan engranajes al mecanismo”, hecho dado en muchas ocasiones por lo que tal vez sea la “no intencionada” compartimentación de objetivos, propósitos y alcances.
En el mundo de nuestros días los medios de difusión sientan su razón en el contacto permanente con todo el acontecer social que le circunda. La radio no puede sustraerse al quehacer y manifestación de todas las esferas sociales, económicas, políticas y culturales del entorno al cual pertenece. Como medio de difusión es consecuencia de un desarrollo y, al mismo tiempo, impulsora, orientadora y catalizadora para que ese devenir se consolide y transforme en la medida de lo necesario que reclaman las circunstancias.
De lo antes dicho resulta axiomática la relación de la radio con las instituciones y viceversa: el vínculo de las instituciones con la radio. Esto es quehacer de las direcciones de radio provinciales  y municipales y – claro está – las nacionales; el contacto y relación permanentes entre sí. En el caso de las emisoras nacionales considero satisfactorios los resultados. La radio no puede existir sin las instituciones – al menos debidamente -, como ellas tampoco pueden hacerlo sin este medio.
En una época donde el sano ejercicio de la crítica y la propuesta de soluciones constituyen más que posibilidad una necesidad, vale señalar que tal vez salvo excepciones, los contactos interinstitucionales con la radio todavía son insuficientes. Mucho del quehacer y la actualidad local y regional queda plasmado en un frío papel de “convenio”, un formalismo que en ocasiones se cumple, y a veces no.
Casi son slogans los vínculos con Casas de la Música, entidades y organismos que ven el compromiso con la radio como una meta a cumplimentar y no como lo que debe ser: interés y necesidad de las propias instituciones. Todavía hay proyectos puestos en marcha que se malogran por cierto estado de apatía, de hacer las cosas por obligatorio “cumplimiento”, porque “hoy me toca hacerlo y debo decir algo” y en reiterados casos ello significa pérdida de actualidad, escasa incorporación de las instituciones a la radio y poca información, si no mediocre.
La radio a su vez está urgida de incrementar su presencia en las instituciones; tanto desde el punto de vista de su más hondo conocimiento, el sano ejercicio de la crítica, la difusión de logros y propuestas de soluciones.
Otro caso muy particular lo es el vínculo con algunas instituciones culturales, cuya función en ciertos casos se limita a “divulgar” lo que se hace, espectáculos que se presentan y recitales y alguna que otra convocatoria. ¿Cuántas veces no se culpa a la radio de desinformar cuando se anuncia un espectáculo, después se suspende y la institución responsable ni siquiera se toma la molestia en aclarar el cambio? De otra parte, pocas veces la radio accede a espectáculos y conciertos para grabarlos, transmitirlos e incorporarlos no solo al patrimonio sonoro de la emisora, sino de la comunidad o región para la cual se trabaja. Es triste cuando un radioperiodista se limita a preguntarle al artista “cómo se sintió durante la visita”, denotando con ello falta de conocimiento de la personalidad a la cual se entrevista. Es como “volar sobre lo bajito”, pero “sin aterrizar”.
Perdemos muchas ocasiones de darle actualidad a cuanto se mueve en nuestros territorios, de estar, tomando el slogan de nuestra Radio Rebelde “al ritmo de la vida”, que sí lo está.
Y, ¿qué decir de los artistas locales? Cuántas veces  salimos a la búsqueda de apoyo para darlos a conocer y ¡se nos hace tan difícil conseguirlo! En ocasiones un artista local prefiere - derecho legítimo – el dividendo económico  y deja a un lado su vinculación con los medios de comunicación de su entorno. Lo anterior es válido sin absolutizaciones, ya que en definitiva la razón de ser del artista no debe circunscribirse a una suma monetaria más o menos satisfactoria – aspiración lícita, lo reitero – siempre y cuando sienta la necesidad y el derecho de darse a conocer y mantener su presencia en los medios y con el pueblo, que son su razón de ser.
Lo otro, institucionalmente, tiene que ver con el “secretismo” burocrático que nuestro Presidente Raúl Castro Ruz reclama eliminar para salir definitivamente adelante. Los radioperiodistas  y periodistas en general, hallan a veces obstáculos a su investigación cuando visitan empresas, unidades productivas y organismos porque lamentablemente predomina el “esto no se puede decir”; “no publiques esto que te digo” y, en el peor de los casos, no ser recibidos o ni siquiera molestarse en dar una respuesta a señalamientos publicados.
La radio, como todos los medios de difusión, necesita vivir una verdadera simbiosis con las instituciones y viceversa; necesita activar y profundizar una sinergia que será, en definitiva, reflejo verdadero de la realidad. En esa necesaria, urgente y sana relación institucional ganaremos todos, en primer lugar la sociedad en su conjunto y el proyecto de desarrollo socialista por el que hemos optado y al que jamás renunciaremos.

Alberto Artiles Mendoza: Crónica póstuma a un radialista

Alberto Artiles Mendoza: Crónica póstuma a un radialista

Pasadas poco más de las nueve de la noche de este viernes sonó el teléfono; escasos minutos antes había regresado de Radio Ciudad del Mar, tras una larga jornada de trabajo comenzada muy temprano. Era una llamada para mí del colega y amigo Digno Rodríguez con una triste noticia: Alberto Artiles acababa de fallecer.  En ese momento vino a mi memoria y le comenté a Digno como el destino impidió la realización de una entrevista a la que Artiles había accedido y sería concertada en fecha próxima.
Con pena y prisa me siento a redactar estas líneas para recordar a quien tuve la suerte de conocer y compartir proyectos radiales por más de cuarenta años. Era yo entonces un adolescente que soñaba con el día en que las puertas de la radio se abrieran para dedicarme a ella por entero, y Artiles fue junto a otros compañeros y compañeras de la otrora Radio Tiempo uno de los más directos conocedores de aquel viejo sueño hecho realidad.
Como me sucedió en mi época, Artiles también fue un soñador; llegó a la Radio con la aspiración de ser un profesional del medio. Un día, mucho antes que yo, ya él lo había logrado. Lo recuerdo cuando comenzó a mitad de los 60s haciendo locución por las tardes en un programa de danzones, al tiempo que operaba los controles, porque en aquel entonces los locutores realizaban esa doble función; un día recibió en los Estudios a Barbarito Diez, quien  se presentaba frecuentemente en la Perla del Sur. Más tarde, junto a la locución, sumó el quehacer de radioperiodista. Todo un personaje de pueblo andando en su bicicleta a la caza de noticias, sin importarle distancias. Iba dándole a los pedales, impulsado por el amor a su trabajo, hasta otros municipios de la entonces región Cienfuegos: lo mismo al central “Pepito Tey” o a Palmira, pero allá iba grabadora en mano o con su sencilla libreta de notas en busca de noticias.  
Un día conversamos y fue de mucha alegría, pues la UJC Regional promovía la creación del programa “Escuela y Juventud”, cuya primera salida se realizó en junio de 1969. Nunca olvidaré aquella presentación en voz de Artiles… “con dinamismo juvenil comienza… ¡Escuela y Juventud!” Entonces éramos todos muy jóvenes: Lázaro  Aguiar, Humbertico Duarte, Pedrito Martínez, José Lamadrid, Jorge Pino… ¡Alberto Artiles! El fue uno de los pilares en aquel grupo de muchachos que dimos inicio a un proyecto que salía al aire de lunes a sábado a las siete de la noche con media hora de duración.
Además de sus turnos en la locución, no había espacio informativo en el cual no apareciera su impronta, fuera en una noticia o en alguna entrevista.
Transcurrido algún tiempo comenzó a trabajar en el Sindicato Agropecuario para atender la divulgación. Incansable como siempre fue, organizaba controles remotos para el programa “Siete Mil Musical”, lo mismo en cooperativas, granjas y otros centros agropecuarios. Un día fuimos juntos - entonces dirigía yo el Siete Mil – al criadero de búfalos en Galeón, del municipio Aguada de Pasajeros.
Siempre se mantuvo cercano a la programación de música mexicana, de la cual durante algún tiempo fue locutor; años más reciente colaboró con nosotros durante las visitas de la intérprete mexicana Lilia Santaella y su grupo, programándoles actuaciones, entre ellos el Plan de Horquitas. Para él siempre hubo tiempo y entusiasmo, esto segundo con lo cual siempre nos contagió a todos.
Su labor en el radioperiodismo fue constante. Cada día la radio-revista informativa “A Esta Hora” contó con sus valiosas colaboraciones; así fue hasta muy poco antes de su deceso.
Hace menos de un mes nos encontramos en Radio Ciudad del Mar y hablamos de muchas cosas, él proponiéndome un programa especial de música mexicana para recordar al Charro Cubano Dagoberto Sánchez; ahí le dije: “quiero entrevistarte para el Portal de la Radio Cubana”. Quedamos en vernos y días después me avisó que el sábado que teníamos previsto para el encuentro no podía ser debido a compromisos familiares, que posteriormente me avisaría. La entrevista quedó pospuesta para siempre. Por esa razón no me permito que pasen 24 horas sin redactarle estas líneas como homenaje póstumo.
Alberto Artiles Mendoza ha muerto, y nos dejó el recuerdo de su dedicación plena a la Radio que tanto amó y por la que entregó la mayor parte de su vida. Nos dejó su entusiasmo, sus sueños realizados y otros que no llegaron a materializarse. Al evocarlo sentimos el deber de recordarles a los más jóvenes que la Radio ha sido siempre apasionamiento, no permite treguas ni consiente la pasividad.
Cuestión de vocación, amor y desvelo, esas tres virtudes acompañaron a alguien que, a pesar de su penosa enfermedad, pero de pie y sonriente, dijo sí a la Radio, a la vida, los sueños y al optimismo.
Descansa en Paz, Artiles.

La radio y sus asesores

La radio y sus asesores

En mi presencia se ha debatido en ocasiones acerca de la función y utilidad de los asesores en la radio; ello me da la posibilidad de obtener pautas para el análisis de la cuestión lo más objetivamente posible, aunque seamos conscientes de que en toda valoración, por más objetiva que pretenda ser por lo general se imponen condicionamientos individuales basados, unas veces en la simpatía hacia lo que se discute, y siempre a partir de experiencias propias.
¿Son necesarios los asesores en la programación radial? A priori me atrevo a responder que la necesidad de contar con ellos, así como su utilidad, están en dependencia del tipo de espacio en cuestión. No es válido caer en extremos: ni en el despiadado “asesoramiento” – a ese punto hasta pudiera llamársele “asesorismo” que todo lo tutela aunque no tenga sentido – ni tampoco la indolencia que conduce a disparates léxicos, gramaticales, semánticos y de contenido, incluyendo en esto errados criterios de realización. Opino, en primer lugar, que tanto asesores como directores-realizadores precisan conocer lugar cuáles son sus funciones, deberes y prerrogativas.
El director-realizador es el máximo responsable de la transmisión de su programa, por ello el asesor no debe tener sobre este un poder de “tutelaje” que en ocasiones deviene función redundante de lo que compete únicamente al primero. El binomio armoniza cuando entrambos establecen un vínculo de cooperación y apoyo mutuamente receptivos. No es cuestión de ver quién somete o domina al otro, sino de cómo hacemos las cosas bien o, si lo están, mucho mejor.
Asesorar un programa no es la mera revisión del guión; no es revisar la ortografía; sí es revisar gramática, redacción, puntuación, distribución del contenido y calidad del contenido en sí mismo. La asesoría abarca los aspectos conceptuales del mensaje radial; eso significa que en muchos espacios los asesores deben ser especialistas en lo que van a revisar, y de ese modo sus recomendaciones serán certeras. Pongo como ejemplo un programa dedicado a un aspecto de la ciencia y la técnica, digamos relacionados con la agricultura: ese contenido deberá ser asesorado por un conocedor de la materia, digamos un agrónomo. En un programa acerca de la música – en cualquiera de sus manifestaciones – si este va a ser asesorado, se precisa la participación de un musicólogo o, por lo menos, un músico profesional o profesor. Sería redundante que un programa especializado lo asesore una persona con conocimientos generales a los del escritor o del director-realizador. En muchos casos basta con la capacidad de quienes escriben y dirigen para determinar los mejores derroteros. Otras veces, lamentablemente, aparecen errores tan garrafales que no hay que ser asesor para hallarlos. La premisa necesaria para expresar ideas en un guión de radio – así como puntos de vista en materia de realización – consiste en dominar el tema.
Lamento mucho los usos a pie juntillas de las Enciclopedias multimedia y las en línea. En ellas escribe todo el que quiere, sabemos que eso mismo que pone a Internet en ventaja sobre otros medios es también ocasionalmente su talón de Aquiles. Las Enciclopedias son muy buenos materiales de consulta, aunque a fin de cuentas son portadoras de los puntos de vista de sus creadores. Como su uso es uno de los más tristes facilismos conocidos, cualquier asesor se anota puntos como inquisidor con solo cotejar el texto del guión y descubrir que no pasa de ser un “copia y pega”.
Los programas dramatizados son otro ejemplo de espacios con obligado asesoramiento. En el caso de la radio, particularmente, tales profesionales deben ser conocedores de dramaturgia; son los encargados de estudiar los textos y plan de realización para sugerir vocablos, modos de expresión y empleo de la música lo más fieles posible con época, atmósfera y situaciones. Muchas veces el trabajo del asesor concluye cuando le entrega al director-realizador debidamente firmado con las tachaduras “reglamentarias” y una que otra tímida sugerencia. Los asesores forman parte del colectivo para el cual trabajan y eso significa que deben acompañarlos en el proceso de producción aunque, reitero, la última palabra pertenece al director-realizador.
Existen programas donde no hace falta el asesor. Hay programas en vivo de continuidades simples y locución “ad libitum” donde es difícil determinar qué función jugaría un asesor aparte de “nada”. Si en esos programas se cometen errores, imprecisiones, incoherencias, en fin, que el producto carece de calidad, no es por falta de un asesor sino por la ineptitud del colectivo. Se da (o debiera) darse por descontado que guionistas, directores-realizadores, locutores y técnicos de sonido son personas con un vasto conocimiento de sus funciones y una cultura radial y general que los capacita para llevar a cabo sus espacios. Cuando un programa no es capaz de vivir sin el asesor encima, no es que éste haga falta, sino que los demás factores adolecen de la capacidad requerida para desempeñarse.
Debo apuntar que sería saludable el trabajo de asesores en conjunto, laborando por las llamadas “tiras”, es decir, programación de la mañana, la tarde y la noche. Si todos los asesores lograran encontrarse frecuentemente, debatir entre sí  y ponerse de acuerdo, digamos, en cuanto a las producciones musicales y la línea editorial de la emisora, las cosas irían aun mejor. No es la primera vez que se orienta un plan temático, digamos, por el Día de las Madres, y prácticamente todos los programas, uno tras otro, abordan el mismo tema para convertir la programación de la fecha en una horrible letanía, en un martilleo que, lejos de dar a la celebración su merecida relevancia, pueden convertirla en algo redundante y aburrido; incluso los temas que pudieran variar en forma y contenido, se tratan desde una misma arista, ¡y después nos felicitamos por lo hecho!
En mi caso he tenido la suerte de apreciar la utilidad de los asesores; en primer lugar porque muchos de los espacios que realizo requieren de ellos y en segundo, porque han sido y son gente conocedora, bien preparada y con agudeza para encontrar los más mínimos detalles. Hemos aprendido a establecer relaciones de mutua colaboración, no de enfrentamiento; de cómo podemos hacerlo todo de alguna manera mejor.
Volviendo a la pregunta del comienzo: ¿Son necesarios los asesores en la programación radial? ¡Pueden serlo según el caso! No ponerlos donde se requieren, como ponerlos donde sean innecesarios, en ambos casos conlleva al despilfarro económico mientras se amenaza la calidad del producto radial. El asesor no es la persona formada en un cursillo de habilitación; es, en primerísimo lugar, un especialista y amplio conocedor del medio de punta a cabo.
Lo otro elemental es que las subdirecciones de programación y las direcciones mismas de las emisoras posean la suficiente sabiduría para discernir dónde faltan y dónde sobran. He ahí el principal reto.

La radio y el ensayo de mesa

La radio y el ensayo de mesa

La improvisación no es buena consejera y por eso no me explico como es posible que tanta gente se confíe a ella. Es verdad que algunas veces las cosas salen bien, aunque a pesar del riesgo y la consecución del éxito, temo no equivocarme si afirmo que con una correcta previsión y ensayo las cosas salen mejor.
En todos los programas de radio, sean grabados o en vivo, se impone la necesidad del llamado “trabajo o ensayo de mesa”, término que probablemente muchos colegas de otras latitudes ignoren o menosprecien. Sin embargo, una vez sistematizado como parte de la labor de los radialistas, caemos en la cuenta de su efectividad.
A mucha gente de la radio le da como urticaria la teorización a ultranza, cuestión que comparto con ellos siempre y cuando no esté acompañada por un sustento práctico que la origine. La teoría es consecuencia de la experiencia práctica, de una vivencia observada hasta en sus más mínimos detalles. Poner la teoría por delante de la práctica es un error. En el caso del ensayo de mesa no es, ni mucho menos, un intento teorizante el que lo sustenta; al contrario, es la práctica misma la que lo confirma.
He observado como algunos radialistas desde locutores, directores o realizadores de audio de programas en vivo llegan a sus emisiones apenas uno o cinco minutos antes de la salida al aire. La agitación, los saludos obligados a la llegada y un total despiste en cuanto a “qué voy a hacer” ponen a esa gente como sobre una cuerda floja, lidiando con dudas y propósitos de la tarea a realizar. He ahí la importancia del trabajo o ensayo de mesa.
Conozco muchos profesionales de la Radio que están presentes y en función de sus programas con una antelación de 30 minutos a su salida al aire, tiempo suficiente para refrescarse del viaje, tomar el guión, dialogar con los demás integrantes del colectivo y de conjunto enmendar cualquier aspecto, precisar detalles y ensayar el contenido del espacio.
Antes del comienzo  del programa los locutores necesitan hacer una lectura en silencio del guión o las notas; ser informados por el director-realizador de los objetivos propuestos para la emisión; realizar el marcaje de vocablos de difícil pronunciación y dado el caso hasta sustituirlos por otros con los cuales se identifiquen más; aclarar cualquier duda y, acto seguido, llevar a cabo una lectura total en voz alta, tal como será durante la salida al aire.
Durante el ensayo de mesa el director-realizador hace saber a los locutores cuál debe ser la intencionalidad de las notas y textos del guión, la atmósfera que predominará en el programa, su hilo conductor y la impresión que se propone dar a la radioaudiencia.
Tal vez alguien riposte este criterio al decirme que su programa en vivo no lleva guión, sino una simple escaleta. Aunque los locutores “improvisen”, siempre es necesario que se autopreparen para esa “improvisación”. La improvisación en la radio tiene apellido: “improvisación intencional”. Si se trata de un programa que cuenta con invitados – sean músicos, escritores o especialistas – el trabajo de mesa resulta esencial. Para esa clase de programas hay que prepararse antes y durante el ensayo. Es imprescindible documentarse previamente del tema a tratar y de quién será la persona con la que dialogará. Cuando vayamos al trabajo de mesa – previo al programa – allí deberá estar el invitado, a quien daremos a conocer nuestras preguntas al tiempo de pedirle sugerencias en cuanto a otras aristas a abordarse, ya que ella es la especialista, no nosotros.
Si el trabajo de mesa o ensayo de mesa, según el caso, tiene lugar sin prisa y conociendo el contenido total del espacio a transmitirse, podemos tener la certeza de que todo saldrá bien. La prisa, la improvisación y la no preparación previa al programa no son buenas consejeras, como afirmé al principio. Dar la impresión de que se improvisa es válido – como lo es improvisar en el más amplio sentido en determinadas circunstancias, hecho posible cuando hay bagaje cultural suficiente para hacerlo – pero encararlo por mera ínfula protagónica como “gran estrella del show” puede llevar a la imprecisión, el descalabro y el ridículo.
Por la salud del programa y el prestigio de quienes lo realizan, lo recomendable es el trabajo o ensayo de mesa.

Formato del guión radial

Formato del guión radial

Escribir para la radio es una cosa; escribir bien es otra; escribir en un formato adecuado es mucho más. No debemos poner en duda que escribir para la radio es, en resumen, cuestión de contenido y de forma. En la radio se puede tratar cualquier tema, siempre y cuando el punto de vista y el orden en las ideas se adecuen al medio; en el aspecto formal se tienen en cuenta el lenguaje y las llamadas CUE, es decir, los llamados o indicaciones que se dan a locutores y realizadores. Otro aspecto concerniente a la forma lo es la estructura del guión, y sobre el particular es que deseo explicar ciertos detalles.
Conozco colegas que escriben bien para la radio. Su talento y eso otro que da el oficio, han hecho de ellos – y de ellas – muy buenos guionistas. Lo cierto del caso es que en mi experiencia personal con guionistas cubanos y de otras partes he visto que a veces se adolece de un formato idóneo  para los guiones. Hay quienes no le dan importancia al asunto, pero un guionista si se respeta, debe tener presente que cuando escribe no lo hace solamente para sí. Puede que su guión vaya a manos de otro director, y sea ese colega quien lo convierta en programa de radio. Esto ha sido para mí objeto de discusión muchas veces. Además de la estética, un guión con un formato adecuado facilita el trabajo de todos.
Desde hace años he consultado manuales relacionados con la confección de guiones; he tenido la suerte de cotejar criterios y, de otro lado, el propio oficio durante años me han llevado a una serie de conclusiones relacionadas con el formato del guión de radio. En primer lugar, existen muchas “escuelas” al respecto. A partir de mis propias vivencias he diseñado mi propio formato que deseo poner a disposición de quienes gusten aprovecharlo y, tal vez, felizmente le añadan variantes mucho mejores. De todas maneras, por algo se empieza y es mejor algo, que seguir bregando en una estructura amorfa y a veces caótica. Sé que habrá cuestionamientos, pero… antes de hacerlo, con todo el derecho, revise su guión. Puede que supere al mío; si fuese así, por favor, no dude en avisarme para también yo aprovechar su aporte.
Entrando de lleno en el formato de un guión de radio, concibamos que todos sabemos trabajar con los procesadores de texto de las computadoras, digamos, el Word de Office, que es el más conocido. Como se da por sentado que ustedes a la hora de escribir se sientan frente a la computadora, vayamos a la estructura que propongo.

Tamaño de Papel: Carta
 Diseño de Página:
 Margen superior: 1 cm
 Margen izquierdo: 2 cm
 Margen inferior:   2 cm
 Margen derecho  2 cm
Tamaño de Letra: Arial 14
Alineación de texto: Justificada (esto da a los renglones una medida estándar)
Interlineado: 2 cm ó 1,5 cm (eso significa dos espacios o espacio y medio)
Vayamos a la sección “Párrafo”
Tabulaciones: 1 cm
Sangría Francesa (en “Especial”) 3 cm

Las CUE, como dije, indicaciones para los sonidistas, deben ir bien destacadas. Desde el extremo izquierdo, con MAYÚSCULAS y SUBRAYADO, de la siguiente forma:
SON: ENTRA TEMA, RECREA Y BAJA A:

Les recomiendo que todos los parlamentos de los locutores estén numerados consecutivamente. Escribo el número 1, digamos, luego oprimo una vez la tecla del tabulador y caeré directamente en la tabulación prevista de 1 cm, donde indico qué locutor o locutora hablará: MARY, JUAN, ó también LOC 1 ó LOC 2. Acto seguido doy otro toque a la tecla del tabulador y el cursor cae directamente en la sangría de 3 cm. Ahí empiezo a escribir el parlamento que corresponda, y lo hago despreocupadamente, con toda concentración, pues cada vez que termine el renglón, como preseleccioné “Justificar”, el cursor irá automáticamente a los 3 cm de sangría, sin que se quiebren letras y manteniendo la uniformidad de los renglones.

No me agrada sugerir sin explicar los “porqués” y “para qué”.

-    Un interlineado de 2 cm ó de 1 cm como mínimo, da la posibilidad de hacer cualquier anotación en el guión con mayor facilidad. Recordemos que el guión lo ve el asesor, quien puede encontrarle algún error. El mismo director, a veces guionista, se percata el día de la grabación de alguna falta. Con un buen espacio entre renglones, los arreglos se harán más inteligibles.
-    Trabajar con la sangría francesa a 3 cm y Justificar el renglón ayuda a los locutores. No es lo mismo leer renglones de igual longitud, que dispares.
-    Los renglones tienen en este caso – ¡les invito a probar! – un número de espacios tipográficos adecuado. El campo visual puede abarcarlo todo completamente. Los renglones no son tan largos como para provocar un largo recorrido cuando se pasa al nuevo renglón, ni tan cortos como para provocar un constante zigzagueo que lleve al cansancio.
-    La numeración de los parlamentos facilita corregir errores durante el ensayo de mesa y la grabación. Es más fácil sugerir que se revise tal o más cual número de parlamento, que empezar a indicar donde dice “tal o más cual cosa”.
Otras recomendaciones que debo hacer es que nunca corten los parlamentos. Si estoy al final de la página y no cabe el parlamento completo, es preferible dejar un espacio en blanco y entrar en la página siguiente.
Algo muy importante es que en el caso de las CUE para los locutores, cuando vayan dentro del parlamento, sean escritas  (ENTRE PARÉNTESIS, CON MAYÚSCULAS Y SUBRAYADAS).
Así no se confundirán nunca, no sea que en un programa EN VIVO lean la CUE equivocadamente.
En cuanto a algunos vocablos en otros idiomas, lo ideal es que los locutores sepan, por lo menos, algo de fonética de todos los idiomas. Sugiero leer mi artículo “Aprendices de Todo”.
En el caso del guionista, es imperdonable que no conozca la fonética o que ignore el significado de algo que escriba. En cuanto a nombres o vocablos en otros idiomas, usualmente los escribo correctamente y luego (ENTRE PARÉNTESIS, CON MAYÚSCULAS Y SUBRAYADO) los escribo fonéticamente, como deben de pronunciarse.
En todo lo concerniente al formato del guión radial, nada mejor que la práctica. Con el ejercicio continuo se encuentran variantes y acomodos que facilitan el trabajo que realizamos como guionistas, y el de aquellos que utilizan nuestros guiones.

Pedro Pérez Roque, radialista más que apasionado

Pedro Pérez Roque, radialista más que apasionado

En 1968, con sólo 23 años, un jovencito lleno de sueños y proyectos pudo entrar en el mundo mágico de la radio. Aquel muchacho nació el 19 de octubre 1945 en el camino real de Pesquero, municipio de Remedios, antigua provincia de Las Villas. El recién incorporado a la radio no debió de haberse imaginado que al paso de pocas décadas llegaría a ser uno de los profesionales de la Radio Cubana con mayor experiencia y caudal, tanto en el orden práctico como teórico.

Siempre que me asalta una duda no vacilo en llamarlo y preguntarle, tal vez muchas veces a costa de invadirle la privacidad y el descanso de su hogar. La ocasión es siempre propicia para conversar acerca de la radio y aprovechar, reteniendo ávidamente, cuanta sugerencia me ofrece con la modestia que lo identifica. Así es Pedro Manuel Pérez Roque, cuyos artículos teóricos leo con mucha atención en este mismo Portal Web de la Radio Cubana.

Es un profesional que jamás se cansa. Siempre está creando algo nuevo porque hacer radio es para él parte de su fisiología, lo mismo que respirar y comer; es también como el ejercicio físico diario que conserva la salud, rejuvenece y hace cada vez más fuerte. Con una pasión así no hay quien sienta cansancio. Las profesiones no cansan cuando se hacen parte de la propia vida y se disfruta de ellas. Todo su quehacer se lo toma muy en serio y es de quienes a la hora de escribir un guión lo hacen convencidos de que en ese momento llevan a cabo una tarea tan importante como delicada; también pertenece al grupo de quienes consideramos que hace mucha falta profundizar más en el aspecto teórico, entendido éste como la manifestación de la experiencia práctica, del día a día en nuestro medio. Es por ello que Pedro no puede desvincular su afán como realizador de ese otro tan importante como es el quehacer pedagógico. Semejante caudal de experiencias lo han convertido en maestro de radialistas cubanos y de otros países, y profesor del Centro de Estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Un día, al conversar, quise enterarme de varias cosas acerca de su vida profesional, como lo primero que hizo en la radio y si hubo alguna influencia familiar. Fue cuando me respondió lo siguiente…

-      En 1968 presente para un curso de musicalizador de programas de radio y televisión, pero realmente la televisión no me atrajo y decidí que el medio donde podía emplear más la imaginación era en la radio. Los inicios no fueron  fáciles  porque en esa época a los nuevos no se les daba muchos trabajo de responsabilidad, por ejemplo para poder musicalizar una novela pasó mucho tiempo y en el primer capítulo el director me hizo mil recomendaciones; estaba sustituyendo por vacaciones a un consagrado. Ese fue el primer crédito y después querían dejarme con el espacio, pero me negué porque no era mío el programa. Sí te puedo decir que a partir de ese momento tuve más trabajo y confiaban más en mí.  No tenía ningún vínculo familiar, ni lejano, con el medio y menos con la cultura.

Pero desde que nos conocemos te conozco como uno de los cuadros de nuestra radio, ¿desde cuándo asumiste esas otras responsabilidades?

-      Muy pronto, siempre pienso que demasiado pronto,  me designan Jefe de programación de Radio Rebelde y realmente me costó mucho trabajo porque no dominaba la actividad  y sus características. Por ejemplo, debía aprobar los elencos de los programas dramatizados, pero no conocía las cuerdas de los actores y dependía de los directores y sus solicitudes y yo no podía tomar ninguna decisión, preguntaba mucho, asistía a los estudios para ver  y comparar lo que me decían para ver si había entendido que era un actor genérico, de carácter, versátil. Como comprenderás en esa época ni pensar en formular una idea, un nuevo proyecto.  Al año y medio fue que pude balbucear una decisión, ya después fui aprendiendo y comprendiendo mejor la tarea.Desde luego, mucho estudio tarea que aun no he terminado. De esa época para acá ha llovido cantidad, imagínate que la misión de dirigir la empecé cuando llevaba 5 años en el medio y hoy tengo 42 y solo llevo sin responsabilidad un año que, como sabes, tuve que solicitarlo por problemas que la salud no me permitía el mismo ritmo de antes, y esta es una actividad en la que hay que emplear muchas energías. 

¿Qué me dices acerca de la responsabilidad que entraña hacer radio?

-      Mira la radio es un medio muy agradecido, y aunque fugaz, puedes ensayar las ideas muy rápido, modificarlas e incluso cambiarlas sin que entrañe muchos gastos. Lo primero que debes saber es para quien trabajas, tratar de acercarte a ellos y presentarles un espectáculo que impacte, que no se espere. Se además que no siempre se puede, pero se debe procurar que cada cierto tiempo nos salgamos de lo común y para eso hay que estudiar, pensar, investigar.

Pedro, además de director de programas, realizador y guionista, también ejerces el radioperiodismo. ¿Qué puedes decir acerca de esto?

-      Es una especialidad que respeto mucho por la responsabilidad que entraña,  pero que es muy lindo hurgar en el pensamiento de la gente y hacerles llegar ideas, conocimientos, análisis, puntos de vistas y siempre cuidar que el público oyente debe  apreciar y tener su propio punto de vista. Es muy difícil tener crédito cuando les damos todo a las personas y no les permitimos que ellos piensen. Hoy,  y esta es mi apreciación,  se producen tantas noticias y tantos puntos de vistas sobre un mismo hecho que los que ejercen el periodismo, si repetimos lo mismo,  no ganaremos muchos créditos, en primer lugar porque no somos fuentes, somos facilitadores, no somos protagonistas, entonces se impone que ayudemos a comprender lo que en realidad ha pasado o está pasando. Esa es la razón de mi faceta en el periodismo, que lo comprendí mejor cuando estudié la maestría de comunicación social.

Actualmente sigues escribiendo guiones de radio. Algo de tus métodos para escribir, cómo desempeñas este oficio…

-      Escribir un guión me parece algo muy difícil porque es un dialogo con el oyente donde le exponemos un tema y no lo podemos perder con datos y aspectos que él no pueda retener por más que se lo repitamos. No es simplificar, es concretar con palabras claves un discurso que se pueda reconstruir con otras palabras, pero que el concepto quede claro. Para confeccionar un guión acumulo materiales, más que lo que debo usar, pero es mejor que sobre a que falte. Busco la idea central de lo que quiero decir y después me pongo a escribir, pero eso lo hago también en todo lo que escribo. Como mi carrera fue sobre el análisis de documentos y resúmenes, pues esa técnica me ayuda para escribir.

Eres uno de los principales teóricos de la Radio Cubana. Aportas elementos que no están en otros textos. Sería interesante conocer en cuanto a las motivaciones y la labor como profesor de Radio y Publicidad en el ICRT.

-      He tenido la apreciación que sobre la radio se teoriza poco y que hace falta hoy más que nunca porque  existe una brecha muy peligrosa entre los contenidos y la tecnología en momentos  donde todas las ciencias tienen un desarrollo vertiginoso,  y donde la tecnología avanza a una velocidad insospechada. También he estado en eventos donde algunos académicos dan como poco probable la permanencia de la radio y que esta será sustituida por Internet. Como no estoy de acuerdo con eso y sí con que no podemos seguir haciendo las cosas como siempre, entonces  me puse a investigar  y a escribir sobre cómo, a mí criterio, debíamos avanzar en la radio. Quiero decirte que en esto le debo mucho al portal de la Radio Cubana, que me  ha publicado muchos de mis artículos que hoy darían para compendiarlos en un libro.  También  he publicado en un portal de la Universidad del Perú y  en Venezuela. Mis artículos han tenido cierto rebote internacional por personas estudiosas y hacedoras en la radio que los han glosado o simplemente los han publicados en su Blogs.

De acuerdo, ¿y en el quehacer como profesor, ya frente a los alumnos…?

-       Sobre mi labor de profesor te puedo garantizar que me entusiasma impartir clases y lo hago con mucho gusto, creo lograr en los alumnos buena empatía y me planteo de acuerdo con el escenario de los alumnos realizar una especie de relato donde participamos todos, siempre prefiero ver en los estudiantes un grupo de personas que nos proponemos intercambiar sobre un tema, y quiero decirte que en cada clase aprendo mucho. Sobre Publicidad tuve la responsabilidad de conducir Radio Taino durante 15 años y este tema ya estaba casi olvidado o, cuando menos, los recuerdos no se correspondían con lo que se debía hacer en esta época donde la radio comercial no es una función de la Radio Cubana. Te puedes imaginar  el esfuerzo que tuvimos que hacer todos  y cómo armarnos de una filosofía entendible y creíble para incluso clientes extranjeros donde sus experiencias eran totalmente diferentes. Pues ahí están los resultados, una programación portadora de valores de cubanía, una comercialización modesta, pero limpia de aspectos deformantes y sí una alta correspondencia con la cultura cubana. Lógicamente aquí había que tener muy definidos los pasos porque los errores debían tener padres y madres, y no fuesen huérfanos, como en ocasiones les pasa a los errores que nadie quiere ser el padre; sin embargo, para los éxitos aparecen solo los progenitores.

En cuanto a la difusión de la música en la radio actualmente, ¿qué opinas? Aspectos positivos y aspectos negativos.

-      Ese tema me agrada mucho que lo hayas traído a esta entrevista porque soy de la opinión que hay muchos criterios negativos sobre lo que hacemos con la difusión de la música cubana fundamentalmente, pero son poco los que aportan un dato, una investigación o un monitoreo serio. No creo que todo está hecho, falta mucho en este camino, pero tampoco podemos admitir que es un desastre. Hoy el nivel general de los directores de programas es alto y de mucha experiencia. La sonoridad ha cambiado en el entorno y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de conformar un programa, no se puede traer sonidos de otras épocas si no preparamos al auditorio, en este caso al oyente,  al menos cuando no  sea un programa especializado que es otro el fenómeno. Hay que incorporar y alertar el consumo que se hace de sonoridades en ocasiones foráneas, pero no discriminarlas porque el oyente lo sale a buscar y se desconecta de la radio y esta deja de ayudar, de explicar y de argumentar el porqué de las cosas. Sobre este tema estoy preparando un artículo que te invito a que leas en cuanto lo  publique, se que va a ser polémico.

Gracias, con todo gusto seré uno de los primeros en leerlo. Y aunque te ofrezco disculpas por hacer tantas preguntas, si me lo permites me gustaría saber: Acerca del arte de escribir para la radio, desde tu punto de vista, qué debiera y qué no debiera ser eso.

-      Bueno, realmente sobre esto no tengo mucho que aportar  pues no me creo autorizado para ello; ahora, te puedo decir que es un oficio de mucho sacrificio, talento y búsqueda para que cuanto se escriba sea agradecido por el público. Internet aporta mucha información, pero también desvirtúa muchas cosas  y no se debe caer ingenuamente en las pretensiones que inducen los grandes medios para que reproduzcamos desde su punto de vista.  El facilismo no es saludable para ninguna actividad,  aquí es dañino porque no se aporta nada al publico receptor que espera algo instructivo, enriquecedor.

Y de la Radio “EN VIVO”, Radio “ENLATADA”. Virtudes y defectos de cada modalidad. Criterios en cuanto a las razones para UNA y OTRA.

-      Pienso que la mayoría de la programación debe ser en vivo por su frescura, proximidad, inmediatez, pero requiere de una elevada preparación. El colectivo creativo debe planificar muy bien los temas con tiempo y aunque debe tener cabida lo espontáneo, lo inmediato, lo que está pasando al momento, hay que trabajar sobre el tema central que conduzca a la participación tanto de especialistas, profesionales del medio como del oyente, ello hará más VIVO el programa. Tampoco se puede desechar el programa grabado cuando su estructura está planeada para la recreación artística de temas de mucha responsabilidad, y donde el equívoco puede ser enmendado. En una programación, estos (los grabados) están en los llamados programas especializados, casi siempre.

¿Cómo se vislumbra el futuro ante las nuevas tecnologías?

-      Las nuevas tecnologías nos están imponiendo un reto y mi preocupación es si verdaderamente estamos conscientes de lo que esto entraña para los profesionales de la radio. La única manera de enfrentarlas es estudiando sus posibilidades, experimentar y utilizar en todo lo posible lo que ellas disponen para la creación radial. Te puedo asegurar que no se están utilizando todas sus potencialidades. Otra alerta es que lo que ya tenemos es solo el inicio,  que sucederá mucho más que ni lo podemos imaginar, y para  la radio no está lejos.

Con tantos años en la radio, es de imaginar la ocurrencia anécdotas, hechos que tal vez ayer asustaron y que hoy provocan risa. ¿Por qué no revelas aunque sea uno en tu caso?

-      Cuando empecé como musicalizador me pidieron una música irreal y yo no sabía qué era eso. Le consulté a un consagrado de la musicalización para que me ayudara, y me preguntó: - ¿música irreal? Eso es algo que no existe como tal, ¿verdad? – y me indicó un disco que estaba lleno de “scratch”. Me fui para el estudio con mi disco bajo el brazo, y cuando llegó el momento de ponerlo el director me dijo: - ¿qué es eso? – Entonces yo le respondí: - música irreal, ¿no? – Todo los que estaban allí se echaron a reír y pasé una pena tremenda, me habían engañado por ser nuevo en la especialidad.

Fuiste galardonado recientemente con el Premio ESPACIO, por la Obra de la Vida, de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. ¿Qué representa esta condecoración para Pedro Manuel Pérez Roque?

-      Desde luego que mayor compromiso con el medio y con la Asociación de Comunicadores Sociales, y por otra parte aspirar a que nos permitan transmitir nuestra experiencia a los que se inician para que, por lo menos, no cometan los errores que cometimos a lo largo de estos años.

Luego de agradecerle su paciencia ante tantas preguntas, concluyo más convencido de cómo se unen en este magnífico profesional su pasión por la radio, el conocimiento profundo y la humildad. Es por eso que se le quiere y admira tanto en nuestro Instituto Cubano de Radio y Televisión, como en cada país donde se leen sus trabajos y se tiene la suerte de contar con su presencia como profesor.