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3 de Diciembre: Día de la Medicina Latinoamericana

3 de Diciembre: Día de la Medicina Latinoamericana

Hoy 3 de diciembre  celebramos en Cuba y en América Latina el Día de la Medicina Latinoamericana. Siempre que me he preguntado a priori por profesiones y oficios nobles llegan a mi mente agricultores, constructores, carpinteros, maestros y personas que de alguna manera se dedican a la preservación y recuperación de la salud, sean ellos médicos, estomatólogos, enfermeros, técnicos de laboratorio clínico, de fisiatría, camilleros, auxiliares de primeros auxilios, en fin, que desearía no omitir a ninguno, incluyendo a quienes se ocupan de mantener la higiene en cualquier instalación sanitaria. Son todos, retomando a José Martí: “los que aman y construyen”.
La fecha mantiene una directa relación con Cuba porque hoy celebramos el natalicio del médico y científico cubano Dr. Carlos J. Finlay (1833), descubridor del agente transmisor de la fiebre amarilla.
Gracias a sus investigaciones pudieron atacarse las causas que ocasionaban aquel flagelo. El siglo XIX se despidió con ese trascendental logro científico que dio paso al saneamiento de campos y ciudades en todo el orbe y que por añadidura posibilitó la conclusión de las obras del Canal de Panamá, donde a diario morían decenas de trabajadores víctimas de tan terrible epidemia.
Hace más de un siglo que Finlay dio su genial aporte y es acertado, por el alcance de cuanto representó, considerarlo el primer médico internacionalista cubano. Cierto que no fue, como hacen hoy nuestros compatriotas de la salud, a otras tierras llevando la esperanza de la salud y la calidad de vida, pero el resultado de su genial descubrimiento se extendió más allá de los límites de nuestra Patria; por ello es nuestro primer médico internacionalista.
Con el triunfo de la Revolución en 1959, la preservación de la salud y la recuperación de ésta, según el caso, se convirtieron en un propósito fundamental para Cuba. Desde entonces se ha considerado la prevención contra enfermedades la mejor de todas las medicinas, y por esto existen programas de Educación para la Salud diseminados por cuadras a través de las Policlínicas y consultorios de Médicos de la Familia.
Comenzaron desde entonces los programas masivos de vacunación gratuita, erradicándose como punto de partida la terrible poliomielitis y otras enfermedades que acechaban a los más humildes del pueblo.
En el proyecto cubano para la salud se han invertido y se sigue invirtiendo en cuanta tecnología o recurso coadyuve a los propósitos de prevención y curación de toda clase de patologías. En algunos casos el país se ve limitado en medicamentos, componentes químicos, electrónicos y piezas de repuesto que sólo pueden obtenerse en el mercado estadounidense al cual se impide acceder a causa del bloqueo económico, financiero y comercial.
Muchos recursos conseguidos en otras áreas geográficas tienen que pagarse a precios muy superiores, encarecimiento debido, ante todo, a las grandes distancias.
Los trabajadores cubanos de la salud, frutos de la Revolución en su mayoría los de este tiempo, nacieron y crecieron ya con nuestro proyecto en marcha. Son herederos de la solidaridad y el altruismo propios de un acontecer social y político que pone al ser humano en primer lugar, con una ética que da la espalda al egoísmo y el enriquecimiento; así se pone siempre por delante la vocación de servicio al prójimo. Es por eso que miles de trabajadores de la salud dan lo mejor de sí en los confines más apartados del planeta.
Nuestras misiones médicas se enfrentan a situaciones terribles en tierras lejanas y cercanas, lo mismo enfermedades que en desastres naturales, para así llevar un mensaje de vida y esperanza para miles de seres humanos que lo necesitan. Mientras eso sucede más allá del mar que nos rodea, también se mantiene con la bandera en alto la otra misión, la de sus colegas y compañeros – hombres y mujeres de la salud cubanos – que dentro de las fronteras de la Patria ocupan los lugares de aquellos a quienes la solidaridad, la hermandad y el amor han reclamado para servir a otros seres humanos urgidos de ello. Esa es la otra misión que merece igual reconocimiento.
Este 3 de diciembre es motivo de satisfacción y orgullo para los trabajadores de la salud en nuestro país. Son nuestros médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos – hombres y mujeres del pueblo – mensajeros mundiales de la esperanza y de la vida. Es el más preciado tesoro que Cuba ha creado para sí, y lo comparte desinteresada y amorosamente con todo el mundo.

Cuba celebra Día del Locutor

Cuba celebra Día del Locutor

La locución y la radio son inseparables; ninguna puede prescindir de la otra. Es por eso que en Cuba celebramos cada 1º de diciembre el Día del Locutor. Son las voces de hombres y mujeres que hacen de nuestro recurso telecomunicativo, sea en Radio o Televisión, un medio para la información y la comunicación. Sin locución no existiría la Radio, al menos de la manera como hasta hoy la conocemos.
La locución es una profesión inherente al campo de la Radio; nació con ella. Al surgir la Televisión, el componente principal de ese nuevo medio lo son las imágenes en movimiento, posean o no una voz que las sustente. Un buen programa de televisión, en mi concepto, requiere ser entendido a través de imágenes animadas que prescindan de la voz. Si la historia que se cuenta a través de la televisión es comprendida sólo con imágenes en movimiento y gestos, entonces estamos frente a un producto legítimamente “televisible”. Por eso debemos distinguir entre lo “transmisible” – que lo es todo – y lo “televisible” y lo “radiable”, categorías ambas que dependen del cumplimiento de los códigos propios de cada medio en particular.
En el caso de la televisión, colocar un locutor o locutora, presentadores, entrevistados y entrevistadores frente a las cámaras, sin recursos como la ambientación, gestos y una escenografía adecuada, no es otra cosa que “hacer visible la radio”, aunque admito que pueden decirse cosas muy interesantes. Lo anterior se puede, siempre y cuando esté bien justificado. Un locutor ante las cámaras que da una noticia, no es otra cosa que “radio televisada” si no hay imágenes que la sustenten: ellas son las protagonistas. La Radio, en cambio, descansa cardinalmente en las voces, mientras otros recursos como música y efectos constituyen sonidos de apoyo. Son las voces de sus locutores encargadas principales de sugerir imágenes, y si no lo consiguieran, tampoco en su caso el propósito se cumple.
El Día del Locutor que celebramos este 1º de diciembre es motivo de satisfacción para la Radio Cubana. En estos ya más de 88 años de existencia heredamos talentos de la palabra que justifican nuestro orgullo. Tendríamos muchos que mencionar como Germán Pinelli, Consuelito Vidal, Ibrahim Urbino, Bellita Borges, Dinorah del Real y tantos de ayer y hoy, como otros, aunque menos conocidos a nivel nacional, marcan pautas en municipios y provincias del país.
Hace años que celebramos este día, y la satisfacción crece con la noticia de la reciente creación de la Federación de Locutores Hispanoamericanos, obra en ciernes que declaró el 27 de julio como Día de la Locución Hispanoamericana.
Además del justificado regocijo, la fecha exige aceptar nuevos desafíos. La profesión de locutor debe ser respetada siempre en toda su dignidad, y ese respeto comienza por casa. ¿Por qué? Son los locutores – hombres y mujeres – de hoy los encargados de que sea así. La constancia y el amor a su profesión, así como el afán por superarse son sus divisas fundamentales.
La Radio en Cuba desarrolla desde hace mucho tiempo cursos de habilitación y perfeccionamiento a los cuales se destinan recursos y expertos. Eso es loable, aunque el interés por la superación debe partir siempre de los propios locutores. Es imprescindible desterrar los “protagonismos vocales” y priorizar – para que crezca más – la calidad de la locución, que es buena, pero siempre puede y debe ser mejor. No es mero asunto de insistir o caer atrás para que se asista a conferencias y talleres, sino a la inversa buscarlos y cada día tratar de conocer algo nuevo, además de procurar actualización en todos los campos posibles del saber.
En todo quehacer humano la autocomplacencia daña. Creer que se es “lo máximo” detiene y anquilosa, genera un concepto de autosuficiencia que no existe – a pesar de que erróneamente algunos se refieren a los “autosuficientes suficientes”, calificativo que considero un disparate - pues siempre hay algo por aprender, incluso de los menos conocidos o famosos. La mejor escuela es la vida, la práctica, la superación como tendencia natural, el contacto con la gente que siempre enseña mucho.
No se me señale como hipercrítico, pues no es esa mi intención. Razones suficientes tenemos para enorgullecernos – no sobradas como algunos acostumbran decir, pues la razón, la verdad y lo bueno nunca sobran – y esas razones asumen mayor sentido y legitimidad si en lo profundo descansa la convicción de que cada día podemos lograr una locución cualitativamente mejor.
¡Feliz Día a la locución cubana!

Formato del guión radial

Formato del guión radial

Escribir para la radio es una cosa; escribir bien es otra; escribir en un formato adecuado es mucho más. No debemos poner en duda que escribir para la radio es, en resumen, cuestión de contenido y de forma. En la radio se puede tratar cualquier tema, siempre y cuando el punto de vista y el orden en las ideas se adecuen al medio; en el aspecto formal se tienen en cuenta el lenguaje y las llamadas CUE, es decir, los llamados o indicaciones que se dan a locutores y realizadores. Otro aspecto concerniente a la forma lo es la estructura del guión, y sobre el particular es que deseo explicar ciertos detalles.
Conozco colegas que escriben bien para la radio. Su talento y eso otro que da el oficio, han hecho de ellos – y de ellas – muy buenos guionistas. Lo cierto del caso es que en mi experiencia personal con guionistas cubanos y de otras partes he visto que a veces se adolece de un formato idóneo  para los guiones. Hay quienes no le dan importancia al asunto, pero un guionista si se respeta, debe tener presente que cuando escribe no lo hace solamente para sí. Puede que su guión vaya a manos de otro director, y sea ese colega quien lo convierta en programa de radio. Esto ha sido para mí objeto de discusión muchas veces. Además de la estética, un guión con un formato adecuado facilita el trabajo de todos.
Desde hace años he consultado manuales relacionados con la confección de guiones; he tenido la suerte de cotejar criterios y, de otro lado, el propio oficio durante años me han llevado a una serie de conclusiones relacionadas con el formato del guión de radio. En primer lugar, existen muchas “escuelas” al respecto. A partir de mis propias vivencias he diseñado mi propio formato que deseo poner a disposición de quienes gusten aprovecharlo y, tal vez, felizmente le añadan variantes mucho mejores. De todas maneras, por algo se empieza y es mejor algo, que seguir bregando en una estructura amorfa y a veces caótica. Sé que habrá cuestionamientos, pero… antes de hacerlo, con todo el derecho, revise su guión. Puede que supere al mío; si fuese así, por favor, no dude en avisarme para también yo aprovechar su aporte.
Entrando de lleno en el formato de un guión de radio, concibamos que todos sabemos trabajar con los procesadores de texto de las computadoras, digamos, el Word de Office, que es el más conocido. Como se da por sentado que ustedes a la hora de escribir se sientan frente a la computadora, vayamos a la estructura que propongo.

Tamaño de Papel: Carta
 Diseño de Página:
 Margen superior: 1 cm
 Margen izquierdo: 2 cm
 Margen inferior:   2 cm
 Margen derecho  2 cm
Tamaño de Letra: Arial 14
Alineación de texto: Justificada (esto da a los renglones una medida estándar)
Interlineado: 2 cm ó 1,5 cm (eso significa dos espacios o espacio y medio)
Vayamos a la sección “Párrafo”
Tabulaciones: 1 cm
Sangría Francesa (en “Especial”) 3 cm

Las CUE, como dije, indicaciones para los sonidistas, deben ir bien destacadas. Desde el extremo izquierdo, con MAYÚSCULAS y SUBRAYADO, de la siguiente forma:
SON: ENTRA TEMA, RECREA Y BAJA A:

Les recomiendo que todos los parlamentos de los locutores estén numerados consecutivamente. Escribo el número 1, digamos, luego oprimo una vez la tecla del tabulador y caeré directamente en la tabulación prevista de 1 cm, donde indico qué locutor o locutora hablará: MARY, JUAN, ó también LOC 1 ó LOC 2. Acto seguido doy otro toque a la tecla del tabulador y el cursor cae directamente en la sangría de 3 cm. Ahí empiezo a escribir el parlamento que corresponda, y lo hago despreocupadamente, con toda concentración, pues cada vez que termine el renglón, como preseleccioné “Justificar”, el cursor irá automáticamente a los 3 cm de sangría, sin que se quiebren letras y manteniendo la uniformidad de los renglones.

No me agrada sugerir sin explicar los “porqués” y “para qué”.

-    Un interlineado de 2 cm ó de 1 cm como mínimo, da la posibilidad de hacer cualquier anotación en el guión con mayor facilidad. Recordemos que el guión lo ve el asesor, quien puede encontrarle algún error. El mismo director, a veces guionista, se percata el día de la grabación de alguna falta. Con un buen espacio entre renglones, los arreglos se harán más inteligibles.
-    Trabajar con la sangría francesa a 3 cm y Justificar el renglón ayuda a los locutores. No es lo mismo leer renglones de igual longitud, que dispares.
-    Los renglones tienen en este caso – ¡les invito a probar! – un número de espacios tipográficos adecuado. El campo visual puede abarcarlo todo completamente. Los renglones no son tan largos como para provocar un largo recorrido cuando se pasa al nuevo renglón, ni tan cortos como para provocar un constante zigzagueo que lleve al cansancio.
-    La numeración de los parlamentos facilita corregir errores durante el ensayo de mesa y la grabación. Es más fácil sugerir que se revise tal o más cual número de parlamento, que empezar a indicar donde dice “tal o más cual cosa”.
Otras recomendaciones que debo hacer es que nunca corten los parlamentos. Si estoy al final de la página y no cabe el parlamento completo, es preferible dejar un espacio en blanco y entrar en la página siguiente.
Algo muy importante es que en el caso de las CUE para los locutores, cuando vayan dentro del parlamento, sean escritas  (ENTRE PARÉNTESIS, CON MAYÚSCULAS Y SUBRAYADAS).
Así no se confundirán nunca, no sea que en un programa EN VIVO lean la CUE equivocadamente.
En cuanto a algunos vocablos en otros idiomas, lo ideal es que los locutores sepan, por lo menos, algo de fonética de todos los idiomas. Sugiero leer mi artículo “Aprendices de Todo”.
En el caso del guionista, es imperdonable que no conozca la fonética o que ignore el significado de algo que escriba. En cuanto a nombres o vocablos en otros idiomas, usualmente los escribo correctamente y luego (ENTRE PARÉNTESIS, CON MAYÚSCULAS Y SUBRAYADO) los escribo fonéticamente, como deben de pronunciarse.
En todo lo concerniente al formato del guión radial, nada mejor que la práctica. Con el ejercicio continuo se encuentran variantes y acomodos que facilitan el trabajo que realizamos como guionistas, y el de aquellos que utilizan nuestros guiones.

Caturla irrepetible

Caturla irrepetible

El músico y compositor Alejandro García Caturla (Remedios, 7 de marzo de 1906) es un ícono en el pentagrama cubano. Si existiese la posibilidad de una nueva definición, me atrevería a llamarle el hombre que hizo de la música cubana el más profundo objeto de estudio. Con agudeza rayana en lo científico, este hombre eminente aplicó la abstracción y penetró lo más hondo de nuestra identidad musical. Sumemos a eso la virtud de haberlo hecho en circunstancias históricas difíciles cuando el antecedente africano, componente indispensable para concebir nuestro pentagrama, padecían el ostracismo racial de una época en que el negro cubano y su herencia cultural eran menospreciados.
Caturla es un músico difícil al oído; muchos de sus trabajos en la composición requieren de una aplicación inteligente, seguirlos con agudeza sin esperar la melosidad a la que el órgano auditivo tiende su búsqueda.  Caturla compuso con elocuencia y genialidad en la síntesis. Sus obras sinfónicas hurgan eso nuestro que se hunde en la transculturación dada por el folklor popular, a partir esto de una raigambre profunda entre lo hispano y lo africano. A partir de Caturla se expanden horizontes al proceso creacional de nuestra música, que llegan hasta nuestros días. Toda su obra pone en perspectiva, a partir del siglo XX, las posibilidades de un Nacionalismo Musical Cubano genuino y pleno.
Entre las muchas virtudes del genio “caturliano” cuenta esa mezcla concebida por él entre la tradición nacional y la perspectiva futura como expresiones de lo universal, involucrado todo en el pentagrama cubano. El tríptico orquestal “Tres Danzas Cubanas” resulta obligada escucha para cualquier compositor que en nuestro país se proponga, aun con nuevas sonoridades, la fidelidad a lo mejor de nuestro patrimonio sonoro. Su “Berceuse Campesina”, tanto como los “Motivos de Danza” y la “Danza del Tambor” conducen por los más insondables elementos de la esencia musical de nuestro país.
Alejandro García Caturla fue un músico de vanguardia a partir de los elementos que integran la identidad cubana. No paraliza, no detiene, al contrario: abre la perspectiva de búsqueda y composición. Más que su vida, de por sí cautivante y rebelde, es su obra lo que junto a lo biográfico precisa conocerse como un todo.
Por si pareciese poco, este hombre que fundó y dirigió orquestas, compositor, arreglista, ejecutante del violín y acucioso musicólogo formó parte de una generación ávida del reencuentro con lo autóctono. Su arte se incorpora al de Wifredo Lam, Nicolás Guillén y Rubén Martínez Villena al manifestar el descontento y la urgencia de una generación truncada en una etapa histórica convulsa, contradictoria y marcada por la frustración. No fueron ellos ni Caturla los frutos de aquella frustración, sino fuerzas propulsoras que con ímpetu incontenible dieron a Cuba los redentores sostenes de su porvenir cultural.
Este año se conmemoran siete décadas de su muerte prematura, víctima de un homicidio (12 de noviembre de 1940). Al tronchar su existencia una mano asesina se privó a nuestra cultura de quién sabe cuántas obras más como las que legó con su genial riqueza. Caturla, en resumen, es irrepetible. La búsqueda de lo nuestro en el entorno musical exige su relectura, volver a conocerlo y no olvidar jamás lo que tanto debemos a su consagrado quehacer.

Los Novo, cronistas musicales

Los Novo, cronistas musicales

Los hermanos Pedro y Roberto Novo nacieron y viven en Cienfuegos. Dedicados a la composición e interpretación musical desde hace alrededor de tres décadas, han sido galardonados en varias ocasiones en certámenes nacionales. Muchas de sus canciones son cantadas y escuchadas dentro y fuera de Cuba.

Cultivan diversas temáticas en sus contenidos, desde el amor de la pareja, con una carga poética singular y propia de ellos, hasta composiciones que pueden calificarse como verdaderas pinturas musicales de lugares y gente de su ciudad natal.

Por eso es que no dudo en calificarlos como cronistas musicales de Cienfuegos, virtud insertada en su condición de trovadores. Las prosas y los versos de sus letras entrañan una poesía que se extiende desde lo meramente ceñido a las formas, como a la profundidad en imágenes y sentimientos.

Cuanto he dicho muchos lo saben. Tal vez lo que pocos conozcan acerca de ellos es que, a la par de sus quehaceres en la música, Pedro y Roberto han sido seres entregados a la Radio. De Roberto recuerdo que por el año 1984 escribía el guión de un programa para niños – Buenos Días Pionero – en Radio Ciudad del Mar. Algo más de una década más tarde, Pedro fue jefe de la sección de música en la misma radioemisora, oportunidad privilegiada para los directores-realizadores que pudimos contar bien de cerca con las experiencias y el talento de uno de los más brillantes músicos cienfuegueros contemporáneos.

A cada rato me encuentro con ellos, conversamos y participamos juntos en peñas musicales y tertulias. La amistad que nos une desde hace tiempo me motivó a decirle un día a Pedro que quisiera hacer pública una de esas pláticas, y como ni Roberto ni él me dirían que no, aquí sigue lo que esa vez conversamos.

¿Crees que haya alguna diferencia sustancial entre la Trova Tradicional y la Nueva Canción Cubana?

- La trova cubana es una, desde Sindo pasando por Silvio y Pablo a  la misma que ahora hacen los más jóvenes trovadores, cada uno cantándole a la realidad que les tocó vivir, cada uno cronistas de su tiempo. El  hombre piensa y actúa según vive y en las canciones de los trovadores esta lo cotidiano, sus necesidades y sus relaciones dentro de la sociedad, siempre bajo un aliento poético y un trabajo musical que los caracteriza y distingue, en el que juega un papel fundamental la guitarra. Por supuesto, que no son iguales los escenarios ni toda la estructura comercial y publicitaria que acompaña al fenómeno artístico en nuestros tiempos, pero la motivación y la creación siguen siendo las mismas, afortunadamente.

¿Se autodefinen ustedes como trovadores, cantautores, poetas que musicalizan, músicos que poetizan…?

- Aunque preferimos no definirnos y le dejamos esa tarea a los estudiosos de la música y los investigadores, creo que somos dos compositores que les gusta cantar  sus canciones, que son portadoras de todo cuanto creemos, profundamente comprometidos con esta ciudad que nos vio crecer, con sus gente y su historia, algo así como dos trovadores de su ciudad.

Y esa pasión para cantarle a Cienfuegos, inspirados en los viejitos del Parque Martí, el doctor Alfredo Espinosa, el Padre Panchito, a tantas personas y lugares que son íconos de la cultura local, ¿no cabe lo de pintores o cronistas musicales? ¿Cómo sienten eso?

- Esto de cantarle a la ciudad en la que vives diariamente tiene muchos riesgos, y uno de ellos es el compromiso que asumes con los que te rodean y  ven en ti la canción necesaria y oportuna en cada momento; eso lleva una alta responsabilidad, por eso todas las temáticas que abordamos, hasta las más sencilla, más que un reto son un acto de fe, y con esa voluntad la asumimos, siempre con una gran carga de amor.

Pedro, lo mismo tú que Roberto han hecho Radio alguna vez. En la segunda mitad de los 90s atendiste la sección de música en Radio Ciudad del Mar. A partir de aquella experiencia, ¿qué importancia le atribuyes a este medio como difusor de la cultura musical?

-    La radio, dentro del arte de la comunicación, es la musa de la imaginación, no hay otro medio que te haga soñar  como ella. Nuestros inicios estuvieron muy vinculados a una emisora que sin muchos recursos técnicos y con un gran equipo de realizadores-amigos, nos hicieron creer que nuestras canciones servían para algo, y así vivimos la inolvidable experiencia de oír grabadas nuestras voces por vez primera y luego hicimos programas y hasta escribimos música para estos, por eso siempre que nos invitan nos sentimos como el que regresa a casa y disfruta de su familia. A la radio, su inmediatez y alcance la sitúan como un importante medio para la difusión de nuestros valores culturales.

Aprovecho el título de una canción de Silvio, haciendo “llover sobre mojado”, así que con toda intención vuelvo a preguntarte si ustedes aceptan ser llamados los cronistas musicales de Cienfuegos…

- Si tener la suerte de nacer y vivir en una de las ciudades más lindas y bondadosas del mundo, rodeados de su gente que la quiere con sano y notorio orgullo, y tener una familia especial y una profesión noble no es suficiente y la vida te da la tarea de cantarles y hacer canción su historia, bendita responsabilidad, gracias a Dios de ser “los cronistas de la ciudad”   

Los Novo se ganaron ese título. Es su obra la que, sin proponérselo ellos mismos, les ha hecho acreedores. Conocidos también en el extranjero, con frecuentes visitas a España., Brasil, Venezuela, Belice, Perú, Nicaragua y México, dejan por donde pasan ese sello que los ha hecho únicos.

Canciones dedicadas a  los populares coches de la ciudad, como al barrio que los vio crecer, a Nano el antológico tresero del Conjunto Los Naranjos, hasta piezas laureadas como “Vamos amor”, “Te vengo a amar” y “Decirte cosas de amor”  así como muchas más, son obras que avalan mi afirmación de que Pedro y Roberto Novo, por su autenticidad y simbolismo, también merecen que alguien se inspire y les dedique una canción.

Los mil regalos de Augusto Blanca

Los mil regalos de Augusto Blanca

Cuando se hacen programas de radio de corte sentimental o intimista, muchas canciones de Augusto Blanca se adecuan a ese motivo. A la hora de cantar lo que antes escribió, hay algo que define a este compositor como alguien único.
 
Augusto Blanca Gil, uno de los más famosos trovadores cubanos, nació en Banes en 1945. Si me piden mencionar tan solo una de las muchas virtudes que lo identifican como cantautor, sería la pasión, el sentimiento que pone en su arte de componer y cantar; buena parte de su música tiene corte romántico y es para él su esposa la musa inspiradora.
Resulta que Augusto vino a Cienfuegos, donde se sintió muy a gusto, y aproveché para sentarnos a conversar. Algo llamativo es que sus primeras inclinaciones fueron hacia las artes plásticas, sin embargo, él considera que todo le llegó de una sola vez.
 
-    Desde chiquitico yo cantaba, según mis padres, porque yo no me acuerdo, y me pusieron un maestro de guitarra: Pedrito Rodríguez, hermano de Peruchín. Este maestro no me funcionó porque yo era muy niño, entonces él se me aparecía y yo me escondía debajo de la cama hasta que decidió no darme más clases. Ya cuando tenía como once o doce años, me pusieron una maestra, la hermana de los Cotán, de Mayito Cotán. Esa sí me fascinó, pues era una mulata preciosa con cola de caballo y, además, me enseñaba a tocar la guitarra a partir de canciones, y aquello me motivaba más. Y te digo que todo salió a la par porque mi madre era profesora de artes plásticas y yo pintaba junto con ella, y me gustaba el teatro. En un taburete desfondado yo hacía mis obras de teatro para mí mismo, hice un grupito de teatro con los muchachos del barrio, o sea, todo fue gestándose al mismo tiempo. Ya cuando tuve dieciséis años mi madre decidió mandarme para Santiago de Cuba.

¿A estudiar música?

-     No, realmente yo iba a hacer una prueba de escenografía cuando la ENA (Escuela Nacional de Arte), todavía no existía el ISA (Instituto Superior de Arte). Estaban haciendo unas pruebas en Santiago de Cuba para diferentes manifestaciones de las artes plásticas. Yo quería estudiar escenografía y ser pintor, pero ¡afortunadamente!, llegué tarde a la prueba, y decidí quedarme en Santiago, donde vivía mi tía, y mis primos que estaban armando una orquesta. Entonces matriculé en la Escuela de Artes Plásticas de Santiago de Cuba, conjuntamente comencé a trabajar con aquella orquesta, que era una orquesta típica charanguera: La Típica Juventud. Y a la par haciendo mis propias canciones “extrañitas”, ¿no?

Quieres decir que te quedaste en Santiago, ¿fue así?

-    Afortunadamente me quedé allá porque si me hubiera ido para La Habana no hubiera pasado por la experiencia, la mejor universidad que tuve siempre, que fue la Casa de la Trova de Santiago de Cuba y conocer en vida a los grandes trovadores, que era lo que yo quería ser cuando fuera grande.
 
¿Cuáles de ellos conociste?

-    Conocí a Sindo, a Miguel Matamoros, menos a Pepe Sánchez que ya había muerto, pero a todos, a todos, a Emiliano… bueno, al trío Matamoros completo. Yo vivía allí, me metía en la Casa de la Trova a las 12 del mediodía y me daban las 5 de la tarde, que tenía que ir para la escuela. A veces regresaba de la escuela y me quedaba con ellos allí hasta el amanecer. Allí, fue, te digo, mi encuentro con la canción. Ya te dije que antes hacía mis propias canciones “raritas”, “extrañas”.

Háblame un poquito más de esas canciones “raritas”.

-    Pues yo decía que eran de un loco que había en mi pueblo.

¿Por qué las defines así?

-    Es que eran una especie de fábulas, leyendas y pequeñas historias raras, eran cosas surrealistas… Por ejemplo, refranes. Yo me hacía una historia de don Juan de los Palotes, por ejemplo, que es una frase, como decir: “este es un don Juan de los Palotes”, entonces hacía una leyenda imaginaria a ese personaje, a la Carabina de Ambrosio, Genaro tumbó la mula… digo, la mula tumbó a Genaro…entonces todas esas cosas no tenían nada que ver y la gente me preguntaba y yo decía: “no, un loco que hay en mi pueblo”, hasta que en 1967 veo por televisión un programa: “Pero mientras tanto”, a Silvio Rodríguez, y me di cuenta que había más locos que yo, y entonces ahí empecé, confesé que esas canciones “raras” eran mías y me puse en contacto inmediatamente con Silvio, con Noel, y desde ahí empezó a nacer ya, como sucedió con la Nueva Trova, que fue saliendo espontáneamente en toda la isla, como en Cienfuegos Lázaro, en Holguín Ramiro Gutiérrez, en Camagüey Miguelito Escalona, hasta que nos reunimos, como tú sabes en el año 1972 en Manzanillo y organizamos el Movimiento de la Nueva Trova como tal.
 
En cuanto a tu discografía, los álbumes titulados REGALOS…

-    A mí me gusta mucho trabajar siempre en grupos, creo que hay tres grupos fundamentales que yo pienso que son la génesis de mi trabajo: Los Regalos, que son canciones de amor muy cortas, que la mayoría empiezan con la palabra “quiero”. Otro grupo que son las Trovadas, como pequeños homenajes a la Trova Tradicional tratando un poco de recrear la manera de los trovadores, una cosa “soneada”, del bolero trovadoresco cubano, tengo como dieciséis Trovadas de esas. Y Poblinas, sobre todo, que son como especie de estampas o viñetas que hablan de mis recuerdos de infancia. Poblinas es una palabra inventada, y tiene que ver con poblano, pueblerino, y esas sí con como diecinueve. Hay otras que son las fábulas, los refranes, pero estas tres vertientes son las que más he trabajado. Y mucha música para teatro que hago.
 
¿Puedes referirte un poquito de esa intimidad como compositor? A la hora de motivar, de inspirarse, si los momentos más tristes, más alegres…
 

-    Yo pienso que cada canción tiene sus propias leyes. A mí, en general, me gusta hacer las dos cosas al mismo tiempo. Para musicalizar, lo hago como oficio, digamos que tomo un texto de Lorca, por ejemplo, y le pongo la música, pero cuando ya se trata de mi trabajo no me gusta primero hacer la letra. A veces lo he hecho, un texto que después le he puesto la música. Pero lo que más me gusta es ir armando las cosas al mismo tiempo.
 
¿Tienes horarios fijos para componer?

-    Del horario, yo no tengo un horario específico. Pienso que lo que hay que estar es trabajando y que te sorprenda el momento en que la musa, que tú no esperas pasivamente, como decir: “voy a esperar a las 5 de la tarde, que a esa hora entra por la ventana”. No, no, a mí que me coja trabajando, porque si no estás trabajando, pasa la musa y se va.

Hace unos momentos me dijiste que has hecho música para teatro, ¿continúas en eso?

-    Siempre, desde mis inicios, de Banes para acá, mi primer trabajo fue como escenógrafo en el grupo dramático de Oriente. Al año de estar ahí empecé a hacer música para teatro entre bambalinas porque mi oficio era de escenógrafo, pero yo entre bambalinas veía las obras y se me ocurría el tema, y Adolfo Gudkin, un argentino quien era uno de los directores artísticos del conjunto dramático de Oriente se fijó en esto y un día me dijo: “Augusto, ¿por qué no hacemos un concierto medio dramatizado con las canciones tuyas? Porque veo que tus canciones son como palpables, muy narrativas…”Con otra actriz, María Eugenia García, que también cantaba, empezamos a experimentar. Oímos un texto de Mark Twain, “El diario de Adán y Eva”, hicimos una cosa que la llamamos “La Creación”. Con el tiempo la llamamos la abuela de lo que fue más tarde la “Teatrova”. Armamos el texto, pero no era una obra de teatro con temas musicales, ni una comedia musical. Aquello era todo prensado, no se sabía donde terminaba la palabra cantada ni donde empezaba la hablada.

Es decir que no había subordinación…

-    No, ahí era una trenza, siempre se estaba tocando y siempre se estaba hablando y de momento la actriz que estaba hablando empezaba a cantar, y yo que estaba cantando empezaba a hablar. Y nos dimos cuenta de que esto podía ser una especie de método de trabajo; decidimos instaurarnos como grupo, nos desprendimos del conjunto dramático de Oriente, actual Cabildo Teatral Santiago, y nos denominaron Grupo Experimental de Teatro, pero la gente misma lo bautizó Teatrova: una actriz y un trovador mezclándolo todo. Así surgieron obras pequeñas que no eran precisamente de textos teatrales, porque por ejemplo, Los Zapaticos de Rosa lo trabajamos de esa manera; un cuento de David García, Papó, también lo hicimos así. Surgieron cosas del Pequeño Príncipe, y la armamos como una obra de teatro, siempre partiendo, te digo, de una guitarra y una actriz. Era para salirnos del marco convencional del teatro, te estoy hablando de la década del 70.

¿Hasta cuándo se mantuvieron trabajando juntos María Eugenia y tú?


-    En 1978 ella vuelve para La Habana a filmar Lidia y Clodomira. Se desarma un poco la Teatrova, pero llegaron unos egresados del ISA como Roberto Perdomo, unos cuantos actores y actrices, y seguimos desarrollando este método de trabajo, ya más ampliado. En 1984 voy otra vez para La Habana y allá volvemos a armar la Teatrova. En 1990 me voy de Teatrova y comienzo a trabajar con Corina Mestre, a quien conozco desde los primeros encuentros de la Trova cuando ella era la mascota, la niñita de las trencitas.

¿Qué haces actualmente en el teatro?


-    Trabajo con un grupo de teatro infantil. Sigo haciendo música para teatro, independientemente de que tengo otro proyecto más con Waldo Leyva el poeta, Pepe Ordaz y Rochy. Un grupo denominado Trovandante, una especie de concierto de poesía y trova, y canciones nuestras, de Pepe y mías. Recientemente regresamos de una gira por México, de un festival. Y ahí ando, haciendo mucha música para teatro y canciones, sin cansarme.

Hablar de Augusto Blanca es mencionar uno de los grandes de la actual Trova Cubana. Escucharlo interpretar sus creaciones resulta ser una agradable experiencia. Sin dudas, él siente lo que canta porque siente lo que ha compuesto.

Feliú habla de Vicente

Feliú habla de Vicente

Aquella tarde juliana Vicente Feliú acababa de participar en la Peña de Lázaro García en el local del antiguo Ateneo de Cienfuegos, en los altos del Teatro “Tomás Terry”. Antes del comienzo le comenté que deseaba entrevistarlo, y me dijo: “claro que sí, tan pronto termine el encuentro”.
La conversación que tanto le agradecí ahora la comparto con ustedes.

Vicente, hace unos momentos escuchaba algo que cantaste y me marcó fuerte…

Esa canción, Agosto 2009 la hice muy permeado por determinada situación personal, ¿en qué sentido?, porque sigo como persona lo que ocurre en el mundo, lo que ocurre con el pueblo palestino, con nuestros cinco hermanos, y lo que ocurría entonces en julio del año pasado con Honduras, que era una nueva escalada fascista dentro de nuestra América. Todo eso estuvo agarrándome el corazón y estrujándomelo y me provocó esta canción. Había una reflexión de hacía muchos años. Y había una reflexión que me hacía desde hace muchos años, en la que me había preguntado a mí mismo si yo era un hombre de fe, y me digo que yo soy un hombre de Fes, yo tengo tres Fe, que se llaman: Cristo, Martí y el Che. Cristo porque es Cristo, Martí porque era cristiano, y el Che porque era martiano y por carácter transitivo, por esa ética fundamental yo soy religioso de esa época. Tengo esa fe y salió esta canción, una reflexión muy terrible porque cuando me fui a Angola sabiendo que me podían matar me dije: esto es un legado que le voy a dar a mis hijos, mis hijos y mis nietos tendrán que seguir luchando, combatiendo y hasta matando por vivir, que es una cosa espantosa, una reflexión terrible, pero real.

Tus mejores recuerdos de cuando se formó la nueva trova en cuba.

¡Esta buena la pregunta esa! Mira… compartir con muchos de guitarra o de alma, como quiera decirse, como quieran pensarlo, y además la posibilidad de recorrer mi país, porque en aquellos tiempos, al principio de los 70s, si tú no tenías quien te llevara a las provincias, no ibas, sencillamente no había cómo. Entonces gracias a eso y buena parte de mis compañeros también tuvimos la posibilidad de recorrer el país. Además de vernos, encontrarnos, conocernos y reconocernos los unos a los otros. Eso fue algo fundamental porque estábamos en una misma frecuencia, la de cantar la experiencia que habíamos tenido como una juventud nacida y una adolescencia transcurrida dentro del proceso de la Revolución Cubana, en Cuba.

¿Puedes decirme Algo de la Vocación de tu padre como impulsor de tu vida en la música?

Mi padre hacía canciones y tocaba la guitarra; hasta ahí. El nunca pensó, creo yo, que sus hijos fueran a seguirlo, estoy seguro de que nunca lo pensó, aunque también estoy seguro de que estuvo muy contento cuando pasó el asunto de que tanto yo, como después Santi, siguiéramos su cuerda, ¿no?, su cuerda esa de romántico, trovador, guitarrero y ese gen fundamental que debo decirte que no es necesariamente sólo del viejo, sino de toda la historia familiar desde el siglo XIX en Canet de Mar que todos, todos, todos han sido músicos y compositores, los descendientes de mi bisabuelo y también de mi bisabuela de María Felina. Acabo de encontrarme uno en Canet de Mar, un tremendo pianista, Xavier Dotras, extraordinario pianista y compositor, además. O sea, que parece que ese es un gen catalán que tenemos por ahí escondido. Y claro, el viejo sembró porque era el que tenía más cerca; yo toqué la primera canción con una guitarra de mi padre, lo primero que toqué fue una canción de él, lo segundo ¡un horror!, pero mío ya.

¿Cuántos discos tienes grabados hasta la fecha?

Como seis o siete, creo, me parece porque es que en Cuba casi, muy poquitos.

Tu disco Guevarianas de 1997, ¿cómo fue el proceso creacional de los temas incluidos en esa producción?

Muy gradualmente, realmente yo no hice ese disco, a ver, en 1997 había una especial “chemanía”, que lo digo ahí en el disco, y a mí me jodió un poco que de pronto cualquier tonto, cualquier oportunista, cualquier descarado, incluso cualquier persona decente pudiera hacer algo sobre el 30 aniversario de la muerte del Che, y yo no estuve nunca por la muerte, yo creo que el Che nació el día que lo asesinan, nace para el mundo un símbolo, que es el Che. Ese es el que yo festejo, no conmemoro ni me echo a llorar. Entonces me dije: “yo creo que voy a hacer un disco con canciones sobre el Che”, con “mis” canciones sobre el Che, que eran como siete, ocho, nueve, no me acuerdo cuántas, que no daban para un disco. Entonces comencé a pensar en algunas canciones de mi vida, reflexiones, vivencias que yo había tenido alrededor del espíritu del Che, y entonces salió Guevarianas.

Háblame un poquito de Créeme de 1978, tanto de la canción como el disco en sí, tus motivaciones.

Créeme fue una canción que nació en abril del 75 después de una canción a Antonio Guiteras, una canción a Carlos Aponte y un poema largo sobre los héroes. El colofón de ese día luminoso fue Créeme. Después el disco primero que hice, que lo hice en el 78, pues se llamó justamente Créeme, y Silvio, que le gustó mucho la canción, desde Angola estábamos cantándola juntos, y la hicimos conjuntamente con un teclado que hizo Frank Fernández. Es un disco, mi primer disco, y quería que me creyeran.


No sé quedarme, de 1985, lo interpreto como un recorrido inspirativo y sentimental con el arte comprometido de una época. Las piezas, ¿las compusiste todas pensando en esa producción o surgieron a lo largo del camino?

Nunca me he propuesto, hasta ahora, un disco temático, digamos. En la medida en que uno empezó a hacer discos después de muchísimas canciones, entonces vas recopilando y desechando. No sé quedarme era una especie de continuidad de Créeme, una canción que compuse cuando me iba a Angola en enero del 76, que tiene que ver con el mismo tema recurrente en mi vida, en mi obra de amor y despedida, el mismo tema de Créeme; el mismo tema que me hizo hacer Créeme cuando era un niño o adolescente, que escuché la canción de un negro albañil en la que se despedía de una novia que tenía en México, y que se llamaba la canción La Lupe. Esa canción a mí me marcó definitivamente y es uno de los elementos que me hace concebir mi manera de vivir para después hacer Créeme y No sé quedarme, o sea, ese amor tremendo por el que uno tiene que vivir y morir y despedir por un amor mayor que es la Patria. Ese concepto de Almeida yo lo asumí muy niño, muy adolescente, cuando triunfó la Revolución. Entonces eso es Créeme, eso es No sé quedarme, y eso es buena parte de mi vida.

Acerca de Ansias del Alba con tu hermano Santiago, evidentemente es un disco creado para la mujer. ¿Todas? ¿Una sola? ¿Más de una a partir de antiguos idilios y evocaciones?

Lo que pasa es que compuse canciones en un par de meses del año 97 y… bueno, es un disco de canciones de amor, claro, porque no se puede hacer Revolución y luchar por la vida y por la muerte si no se ama, ¿no? Entonces ahí una canción que se llama Pregunta desde un ocho de marzo, nacida en la oficina de Lázaro García en el Estudio “Eusebio Delfín”. Es un disco de amor, pero para los Zapatistas.

¿Qué te propusiste con el disco Aurora?

Hacer un disco a guitarra. Esta mujercita a mí me excita y me mata. No sé si leíste la entrevista de Amaury, pero esta mujercita chiquitica y patiflaca, esta mujercita gigantesca me lleva en su marca desde hace 31 años y es… ¡me lleva, me lleva!, casi a donde ella quiera.

Coméntame algo de lo que está en producción, lo que está por llegar.

Mejor que no. Llevo cuatro años haciendo eso y no acaba de salir. Así que no, hay muchas cosas en producción, pero mejor no te comento.

¿Cuál es tu mirada hacia la trova cubana futura, desde la óptica presente?

Que la trova es inmortal e inmatable.

Si no hubieses sido el trovador que eres, ¿qué hubieras querido ser?

¡Trovador! (RISAS)

Reconozco haberlo asediado en medio del agotamiento y el calor. Tal vez le pregunté cosas que otras veces haya dicho este insigne trovador cubano, pero mi propósito fue preguntarle a mi manera y sacar un poco más de lo mucho que aún le queda por contar al artista tan fecundo que es. Cierto que abusé algo en el tiempo, al extremo de que cuando terminamos, al agradecerle la entrevista se echó a reír y me dijo: “¡apretaste!”. Acto seguido me dio un abrazo.
No me arrepiento, es más: estoy satisfecho. Cualquiera de ustedes ante semejante oportunidad hubiese hecho lo mismo.

Pedro Pérez Roque, radialista más que apasionado

Pedro Pérez Roque, radialista más que apasionado

En 1968, con sólo 23 años, un jovencito lleno de sueños y proyectos pudo entrar en el mundo mágico de la radio. Aquel muchacho nació el 19 de octubre 1945 en el camino real de Pesquero, municipio de Remedios, antigua provincia de Las Villas. El recién incorporado a la radio no debió de haberse imaginado que al paso de pocas décadas llegaría a ser uno de los profesionales de la Radio Cubana con mayor experiencia y caudal, tanto en el orden práctico como teórico.

Siempre que me asalta una duda no vacilo en llamarlo y preguntarle, tal vez muchas veces a costa de invadirle la privacidad y el descanso de su hogar. La ocasión es siempre propicia para conversar acerca de la radio y aprovechar, reteniendo ávidamente, cuanta sugerencia me ofrece con la modestia que lo identifica. Así es Pedro Manuel Pérez Roque, cuyos artículos teóricos leo con mucha atención en este mismo Portal Web de la Radio Cubana.

Es un profesional que jamás se cansa. Siempre está creando algo nuevo porque hacer radio es para él parte de su fisiología, lo mismo que respirar y comer; es también como el ejercicio físico diario que conserva la salud, rejuvenece y hace cada vez más fuerte. Con una pasión así no hay quien sienta cansancio. Las profesiones no cansan cuando se hacen parte de la propia vida y se disfruta de ellas. Todo su quehacer se lo toma muy en serio y es de quienes a la hora de escribir un guión lo hacen convencidos de que en ese momento llevan a cabo una tarea tan importante como delicada; también pertenece al grupo de quienes consideramos que hace mucha falta profundizar más en el aspecto teórico, entendido éste como la manifestación de la experiencia práctica, del día a día en nuestro medio. Es por ello que Pedro no puede desvincular su afán como realizador de ese otro tan importante como es el quehacer pedagógico. Semejante caudal de experiencias lo han convertido en maestro de radialistas cubanos y de otros países, y profesor del Centro de Estudios del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Un día, al conversar, quise enterarme de varias cosas acerca de su vida profesional, como lo primero que hizo en la radio y si hubo alguna influencia familiar. Fue cuando me respondió lo siguiente…

-      En 1968 presente para un curso de musicalizador de programas de radio y televisión, pero realmente la televisión no me atrajo y decidí que el medio donde podía emplear más la imaginación era en la radio. Los inicios no fueron  fáciles  porque en esa época a los nuevos no se les daba muchos trabajo de responsabilidad, por ejemplo para poder musicalizar una novela pasó mucho tiempo y en el primer capítulo el director me hizo mil recomendaciones; estaba sustituyendo por vacaciones a un consagrado. Ese fue el primer crédito y después querían dejarme con el espacio, pero me negué porque no era mío el programa. Sí te puedo decir que a partir de ese momento tuve más trabajo y confiaban más en mí.  No tenía ningún vínculo familiar, ni lejano, con el medio y menos con la cultura.

Pero desde que nos conocemos te conozco como uno de los cuadros de nuestra radio, ¿desde cuándo asumiste esas otras responsabilidades?

-      Muy pronto, siempre pienso que demasiado pronto,  me designan Jefe de programación de Radio Rebelde y realmente me costó mucho trabajo porque no dominaba la actividad  y sus características. Por ejemplo, debía aprobar los elencos de los programas dramatizados, pero no conocía las cuerdas de los actores y dependía de los directores y sus solicitudes y yo no podía tomar ninguna decisión, preguntaba mucho, asistía a los estudios para ver  y comparar lo que me decían para ver si había entendido que era un actor genérico, de carácter, versátil. Como comprenderás en esa época ni pensar en formular una idea, un nuevo proyecto.  Al año y medio fue que pude balbucear una decisión, ya después fui aprendiendo y comprendiendo mejor la tarea.Desde luego, mucho estudio tarea que aun no he terminado. De esa época para acá ha llovido cantidad, imagínate que la misión de dirigir la empecé cuando llevaba 5 años en el medio y hoy tengo 42 y solo llevo sin responsabilidad un año que, como sabes, tuve que solicitarlo por problemas que la salud no me permitía el mismo ritmo de antes, y esta es una actividad en la que hay que emplear muchas energías. 

¿Qué me dices acerca de la responsabilidad que entraña hacer radio?

-      Mira la radio es un medio muy agradecido, y aunque fugaz, puedes ensayar las ideas muy rápido, modificarlas e incluso cambiarlas sin que entrañe muchos gastos. Lo primero que debes saber es para quien trabajas, tratar de acercarte a ellos y presentarles un espectáculo que impacte, que no se espere. Se además que no siempre se puede, pero se debe procurar que cada cierto tiempo nos salgamos de lo común y para eso hay que estudiar, pensar, investigar.

Pedro, además de director de programas, realizador y guionista, también ejerces el radioperiodismo. ¿Qué puedes decir acerca de esto?

-      Es una especialidad que respeto mucho por la responsabilidad que entraña,  pero que es muy lindo hurgar en el pensamiento de la gente y hacerles llegar ideas, conocimientos, análisis, puntos de vistas y siempre cuidar que el público oyente debe  apreciar y tener su propio punto de vista. Es muy difícil tener crédito cuando les damos todo a las personas y no les permitimos que ellos piensen. Hoy,  y esta es mi apreciación,  se producen tantas noticias y tantos puntos de vistas sobre un mismo hecho que los que ejercen el periodismo, si repetimos lo mismo,  no ganaremos muchos créditos, en primer lugar porque no somos fuentes, somos facilitadores, no somos protagonistas, entonces se impone que ayudemos a comprender lo que en realidad ha pasado o está pasando. Esa es la razón de mi faceta en el periodismo, que lo comprendí mejor cuando estudié la maestría de comunicación social.

Actualmente sigues escribiendo guiones de radio. Algo de tus métodos para escribir, cómo desempeñas este oficio…

-      Escribir un guión me parece algo muy difícil porque es un dialogo con el oyente donde le exponemos un tema y no lo podemos perder con datos y aspectos que él no pueda retener por más que se lo repitamos. No es simplificar, es concretar con palabras claves un discurso que se pueda reconstruir con otras palabras, pero que el concepto quede claro. Para confeccionar un guión acumulo materiales, más que lo que debo usar, pero es mejor que sobre a que falte. Busco la idea central de lo que quiero decir y después me pongo a escribir, pero eso lo hago también en todo lo que escribo. Como mi carrera fue sobre el análisis de documentos y resúmenes, pues esa técnica me ayuda para escribir.

Eres uno de los principales teóricos de la Radio Cubana. Aportas elementos que no están en otros textos. Sería interesante conocer en cuanto a las motivaciones y la labor como profesor de Radio y Publicidad en el ICRT.

-      He tenido la apreciación que sobre la radio se teoriza poco y que hace falta hoy más que nunca porque  existe una brecha muy peligrosa entre los contenidos y la tecnología en momentos  donde todas las ciencias tienen un desarrollo vertiginoso,  y donde la tecnología avanza a una velocidad insospechada. También he estado en eventos donde algunos académicos dan como poco probable la permanencia de la radio y que esta será sustituida por Internet. Como no estoy de acuerdo con eso y sí con que no podemos seguir haciendo las cosas como siempre, entonces  me puse a investigar  y a escribir sobre cómo, a mí criterio, debíamos avanzar en la radio. Quiero decirte que en esto le debo mucho al portal de la Radio Cubana, que me  ha publicado muchos de mis artículos que hoy darían para compendiarlos en un libro.  También  he publicado en un portal de la Universidad del Perú y  en Venezuela. Mis artículos han tenido cierto rebote internacional por personas estudiosas y hacedoras en la radio que los han glosado o simplemente los han publicados en su Blogs.

De acuerdo, ¿y en el quehacer como profesor, ya frente a los alumnos…?

-       Sobre mi labor de profesor te puedo garantizar que me entusiasma impartir clases y lo hago con mucho gusto, creo lograr en los alumnos buena empatía y me planteo de acuerdo con el escenario de los alumnos realizar una especie de relato donde participamos todos, siempre prefiero ver en los estudiantes un grupo de personas que nos proponemos intercambiar sobre un tema, y quiero decirte que en cada clase aprendo mucho. Sobre Publicidad tuve la responsabilidad de conducir Radio Taino durante 15 años y este tema ya estaba casi olvidado o, cuando menos, los recuerdos no se correspondían con lo que se debía hacer en esta época donde la radio comercial no es una función de la Radio Cubana. Te puedes imaginar  el esfuerzo que tuvimos que hacer todos  y cómo armarnos de una filosofía entendible y creíble para incluso clientes extranjeros donde sus experiencias eran totalmente diferentes. Pues ahí están los resultados, una programación portadora de valores de cubanía, una comercialización modesta, pero limpia de aspectos deformantes y sí una alta correspondencia con la cultura cubana. Lógicamente aquí había que tener muy definidos los pasos porque los errores debían tener padres y madres, y no fuesen huérfanos, como en ocasiones les pasa a los errores que nadie quiere ser el padre; sin embargo, para los éxitos aparecen solo los progenitores.

En cuanto a la difusión de la música en la radio actualmente, ¿qué opinas? Aspectos positivos y aspectos negativos.

-      Ese tema me agrada mucho que lo hayas traído a esta entrevista porque soy de la opinión que hay muchos criterios negativos sobre lo que hacemos con la difusión de la música cubana fundamentalmente, pero son poco los que aportan un dato, una investigación o un monitoreo serio. No creo que todo está hecho, falta mucho en este camino, pero tampoco podemos admitir que es un desastre. Hoy el nivel general de los directores de programas es alto y de mucha experiencia. La sonoridad ha cambiado en el entorno y eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de conformar un programa, no se puede traer sonidos de otras épocas si no preparamos al auditorio, en este caso al oyente,  al menos cuando no  sea un programa especializado que es otro el fenómeno. Hay que incorporar y alertar el consumo que se hace de sonoridades en ocasiones foráneas, pero no discriminarlas porque el oyente lo sale a buscar y se desconecta de la radio y esta deja de ayudar, de explicar y de argumentar el porqué de las cosas. Sobre este tema estoy preparando un artículo que te invito a que leas en cuanto lo  publique, se que va a ser polémico.

Gracias, con todo gusto seré uno de los primeros en leerlo. Y aunque te ofrezco disculpas por hacer tantas preguntas, si me lo permites me gustaría saber: Acerca del arte de escribir para la radio, desde tu punto de vista, qué debiera y qué no debiera ser eso.

-      Bueno, realmente sobre esto no tengo mucho que aportar  pues no me creo autorizado para ello; ahora, te puedo decir que es un oficio de mucho sacrificio, talento y búsqueda para que cuanto se escriba sea agradecido por el público. Internet aporta mucha información, pero también desvirtúa muchas cosas  y no se debe caer ingenuamente en las pretensiones que inducen los grandes medios para que reproduzcamos desde su punto de vista.  El facilismo no es saludable para ninguna actividad,  aquí es dañino porque no se aporta nada al publico receptor que espera algo instructivo, enriquecedor.

Y de la Radio “EN VIVO”, Radio “ENLATADA”. Virtudes y defectos de cada modalidad. Criterios en cuanto a las razones para UNA y OTRA.

-      Pienso que la mayoría de la programación debe ser en vivo por su frescura, proximidad, inmediatez, pero requiere de una elevada preparación. El colectivo creativo debe planificar muy bien los temas con tiempo y aunque debe tener cabida lo espontáneo, lo inmediato, lo que está pasando al momento, hay que trabajar sobre el tema central que conduzca a la participación tanto de especialistas, profesionales del medio como del oyente, ello hará más VIVO el programa. Tampoco se puede desechar el programa grabado cuando su estructura está planeada para la recreación artística de temas de mucha responsabilidad, y donde el equívoco puede ser enmendado. En una programación, estos (los grabados) están en los llamados programas especializados, casi siempre.

¿Cómo se vislumbra el futuro ante las nuevas tecnologías?

-      Las nuevas tecnologías nos están imponiendo un reto y mi preocupación es si verdaderamente estamos conscientes de lo que esto entraña para los profesionales de la radio. La única manera de enfrentarlas es estudiando sus posibilidades, experimentar y utilizar en todo lo posible lo que ellas disponen para la creación radial. Te puedo asegurar que no se están utilizando todas sus potencialidades. Otra alerta es que lo que ya tenemos es solo el inicio,  que sucederá mucho más que ni lo podemos imaginar, y para  la radio no está lejos.

Con tantos años en la radio, es de imaginar la ocurrencia anécdotas, hechos que tal vez ayer asustaron y que hoy provocan risa. ¿Por qué no revelas aunque sea uno en tu caso?

-      Cuando empecé como musicalizador me pidieron una música irreal y yo no sabía qué era eso. Le consulté a un consagrado de la musicalización para que me ayudara, y me preguntó: - ¿música irreal? Eso es algo que no existe como tal, ¿verdad? – y me indicó un disco que estaba lleno de “scratch”. Me fui para el estudio con mi disco bajo el brazo, y cuando llegó el momento de ponerlo el director me dijo: - ¿qué es eso? – Entonces yo le respondí: - música irreal, ¿no? – Todo los que estaban allí se echaron a reír y pasé una pena tremenda, me habían engañado por ser nuevo en la especialidad.

Fuiste galardonado recientemente con el Premio ESPACIO, por la Obra de la Vida, de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. ¿Qué representa esta condecoración para Pedro Manuel Pérez Roque?

-      Desde luego que mayor compromiso con el medio y con la Asociación de Comunicadores Sociales, y por otra parte aspirar a que nos permitan transmitir nuestra experiencia a los que se inician para que, por lo menos, no cometan los errores que cometimos a lo largo de estos años.

Luego de agradecerle su paciencia ante tantas preguntas, concluyo más convencido de cómo se unen en este magnífico profesional su pasión por la radio, el conocimiento profundo y la humildad. Es por eso que se le quiere y admira tanto en nuestro Instituto Cubano de Radio y Televisión, como en cada país donde se leen sus trabajos y se tiene la suerte de contar con su presencia como profesor.